El pasado 27 de abril, en Miami, fueron incendiadas las oficinas
de Airlines Brokers, una compañía especializada en vuelos charter a
Cuba. Aunque al inicio se especuló sobre la posibilidad de un
accidente, luego autoridades declararon que había sido un acto
deliberado.
Esa aerolínea fue una de las que tomó parte en la organización de
vuelos hacia la Mayor de las Antillas con el objetivo de trasladar
creyentes radicados en la Florida durante la reciente visita del
papa Benedicto XVI.
Organizaciones de cubanos residentes en Miami condenaron el acto
terrorista. En una declaración firmada por la Alianza Martiana, la
Brigada Antonio Maceo, la Asociación José Martí, el Círculo
Bolivariano de Miami y la Asociación de Mujeres Cristianas en
Defensa de la Familia, entre otras, se exhorta además a Washington a
levantar las restricciones de viajes hacia la Isla.
"Consideramos esa acción criminal un acto terrorista no solo
contra esa empresa (a una cuadra de la calle 8, arteria principal de
la llamada Pequeña Habana), sino contra el derecho de todos los
ciudadanos de EE.UU. de viajar a Cuba, en especial a compartir y
ayudar a sus familias", manifiesta el texto.
"Mientras existan terroristas libres en Miami, se seguirán
cometiendo actos de ese tipo", añade.
Aunque el atentado está relacionado con Cuba, el siniestro
ocurrió en Estados Unidos. O sea, se trata de un acto de terrorismo
contra el país que se autoproclama primer enemigo del terrorismo
mundial. No obstante, ningún congresista, senador o funcionario del
estado de la Florida ha condenado la acción.
Dicen las autoridades federales y las agencias locales de policía
que están trabajando de manera exhaustiva para encontrar a los
culpables. Pero hasta ahora, nada. Recordemos que Washington posee
poderosísimos aparatos de espionaje. No les sería difícil hallar a
los responsables del siniestro, si quisieran. ¿Qué convendrá más en
un año de elecciones?