Obras de los escritores cubanos Enrique Ubieta y Eliades Acosta,
con el sello de la Casa Editora Abril, fueron presentadas en la sede
del partido Frente Amplio en la ciudad de Santo Domingo.
Diana Lio, de la Casa Editora Abril, destacó que Cuba:
¿Revolución o Reforma?, de Ubieta, y Cartas auténticas que nunca se
escribieron, de Acosta, integran la oferta de su institución para
este año y tuvieron una gran acogida en la Feria del Libro de La
Habana, reporta Prensa Latina.
Al comentar el libro de Ubieta, Acosta dijo que analiza las
guerras culturales que nos envuelven. Solo con abrir un periódico o
la televisión saltan a la vista estos conflictos en los que las
armas no son decisivas para vencer insurgentes, sino cómo se
presenta la guerra en los medios de comunicación.
En Libia se pudo ver en acción una guerra cultural perfectamente
escenificada por las nuevas tecnologías. Son guerras que nunca
acaban como los conflictos religiosos, netamente culturales,
precisó.
A partir de la década del 30 del siglo pasado se iniciaron estas
guerras. Ahora una cuenta en Twitter o Facebook (redes sociales),
apuntó el profesor Acosta, puede en cuestión de minutos difundir una
noticia a millones de seguidores de esas redes.
Como la experiencia del presidente Hugo Chávez de Venezuela que
ya cuenta con casi tres millones de seguidores en las redes, se ha
demostrado que las nuevas tecnologías no son buenas o malas, tienen
las características de quienes se apropian de esos medios.
Aunque hay quienes usan las nuevas tecnologías contra los
procesos sociales más avanzados, es preciso no temerle al cambio y
recordó que no hay revolución sin pensamiento crítico.
Acosta hizo la anécdota que uno de los ideólogos estadounidenses
del neoconservadurismo, Mark Falcon, dijo que Cuba es peligrosa, muy
peligrosa, y no es por su Producto Interno Bruto, ni por ser
potencia militar, sino porque es una potencia moral, de ideas, en
torno a cuya bandera se agrupan todos los idealistas del planeta.
Al comentar la obra del historiador Acosta, Cartas auténticas que
nunca se escribieron, el vicepresidente de la Fundación Bosch,
Matías Bosch, indicó que aunque el recurso epistolar no es nuevo, la
forma elegida por el autor para referirse a la época en que Estados
Unidos intervino en Cuba tiene un tratamiento que atrapa al lector.
En 1898-99, Estados Unidos toma como pretexto la voladura del
Maine en la bahía de La Habana para intervenir en la guerra, y
mediante las cartas de un joven de provincia español, llamado
Joaquín, este cuenta a su familia en la península todas sus
incidencias y apreciaciones de la Isla.
El último gran libertador de América, Máximo Gómez, apuntó Bosch,
rechaza la propuesta que le hacen de combatir a los norteamericanos,
quienes más tarde ocupan Puerto Rico, cedido por España junto con
Cuba a Estados Unidos.
En la presentación estaban el embajador de Cuba Alexis Bandrich,
la segunda secretaria de esa legación, Tania Causse, y el cónsul
Alejandro Padrón, el funcionario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba Otto Marrero.
De igual manera estuvieron presentes como dirigentes del Frente
Amplio, entre ellos Manuel Salazar, Virtudes Álvarez, y de la
Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba como Francisco Payano,
Iván Rodríguez, Alfonso Torres, entre otros.