Al jazz lo que es del jazz

RICARDO ALONSO VENEREO

Convencidos de que el jazz, como alguna vez dijo Martin Luther King Jr., era la expresión musical de la vida misma, los protagonistas y los asistentes a la celebración cubana por el Día Internacional del género compartieron una velada memorable en el teatro Mella.

Foto: Yander ZamoraWilliam Roblejo al violín y Jorge Reyes en el contrabajo: jazz e inspiración.

En el ánimo de unos y otros habitaba la certeza de que si un país puede sentir como propia la jornada instaurada por la UNESCO el 30 de abril para destacar la universalidad de una manifestación nacida en Estados Unidos y expandida a escala planetaria, ese es Cuba. Lo es por historia —cuánto le han dado al género figuras como Mario Bauzá, Machito y Chano Pozo, Guillermo Barreto, Frank Emilio Flynn, Tata Güines, Armando Romeu, Felipe Dulzaides y muchos otros—, y también por actualidad, como se demostró sobre la escena.

Cada instrumentista devino pasión y energía. Desde las muchachas de Sexto Sentido, hasta la maestría del trompetista Julito Padrón, el piano exultante de Alejandro Falcón, la extraordinaria clase del saxofonista y clarinetista Germán Velazco y del contrabajista Jorge Reyes y el inspirado fraseo del violinista William Roblejo.

Como para recordar, obviamente, la contribución de Emilio Morales y sus Nuevos Amigos, prepararon el camino para el clímax con la Jazz Band del maestro Joaquín Betancourt, integrada por jóvenes músicos premiados en los Jojazz. Una banda que ha dejado de ser una promesa para convertirse en realidad.

 

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