El número de personas en los campamentos de damnificados del
terremoto de enero de 2010 en Haití disminuyó a 421 mil, 14 por
ciento menos que en febrero pasado, informó este miércoles la
Organización Internacional para las Migraciones.
La dependencia de Naciones Unidas consideró que el número
decreció considerablemente desde su último conteo de hace dos meses,
cuando quedaban unos 500 mil desplazados, reporta Prensa Latina.
Como total, la OIM estima que 73 por ciento del millón y medio de
haitianos contabilizados en los campos de damnificados una semana
después del sismo han abandonado los campos.
De los mil 555 campamentos en julio de 2010, solo quedan 602,
mientras entre febrero y abril se cerraron 58 de ellos, indicó el
reporte.
Para la directora de la OIM en Haití, Luca Dall Oglio, la
disminución obedece a la actuación conjunta de organizaciones no
gubernamentales y humanitarias.
De acuerdo con la Red Haitiana de Derechos Humanos las
condiciones de vida de los desplazados en los campamentos son
lamentables, pues abundan las violaciones, los gérmenes y las
amenazas de expulsión por parte de los dueños de los terrenos.
Datos de esa organización indican que en cada campo un promedio
de 112 personas se benefician de una sola letrina y solo 18 por
ciento de esos lugares cuentan con lavatorios de manos y cara.
En otros campamentos, la situación es peor, como en Petit-Goave
(sur), donde hay una letrina por cada 141 personas, una ducha por
cada 185 y no existe ningún dispensario o centro de salud, afirma la
institución civil.
Las cifras estiman además que solo 48 por ciento de los
desplazados accede al agua potable.
Las condiciones sanitarias también son críticas en el resto del
país, señala la OCHA, pues casi dos años después del sismo las
calles siguen llenas de escombros, charcos y basura.
Pese a que Naciones Unidas anunció la limpieza de más de la mitad
de esos desperdicios, aún quedan por remover más de cinco millones
de metros cúbicos de ellos, una cantidad similar a la capacidad de
dos mil piscinas olímpicas, según datos oficiales.
Los escombros proceden de los más de 80 mil edificios destruidos
con el temblor del 12 de enero de 2010, que dejó 300 mil muertos.