Un miembro de la organización ecologista Greenpeace logró
penetrar este miércoles por aire a la planta nuclear francesa de
Bugey, en el departamento de Ain, para denunciar los riesgos de esas
instalaciones.
El individuo ingresó a bordo de un parapente motorizado, con el
cual sobrevoló el perímetro de seguridad y depositó antorchas de
humo rojo en el techo de uno de los cuatro reactores, antes de
aterrizar en medio de la central, donde fue detenido, reporta Prensa
Latina.
Se trató de demostrar una vez más la vulnerabilidad de estas
instalaciones, dijo Yannick Rousselet, encargado de las cuestiones
nucleares en Greenpeace.
La acción se realizó a cuatro días de la segunda y decisiva
vuelta de las elecciones presidenciales para llamar la atención de
los candidatos sobre los peligros que implican las plantas atómicas
en el país, agregó Rousselet.
Por su parte la activista Sophia Majnoni señaló que se escogió la
vía aérea para la intrusión porque en los test de seguridad nuclear
no está previsto un incidente de esta naturaleza.
Cuando se construyeron las centrales, en la década del 60, el
riesgo de la caída accidental o provocada de un avión sobre un
reactor era mínimo, pero después del 11 de septiembre de 2001 esto
cambió, dijo Majnoni.
En diciembre del año pasado 11 militantes de esa agrupación
ilustraron las fallas en la vigilancia cuando entraron en las
plantas de Nogent-sur-Seine y de Cruas, y obligaron a revisar los
manuales y procedimientos de seguridad.
Francia tiene 58 reactores nucleares distribuidos en su
territorio, de los cuales depende para generar casi el 80 por ciento
de la energía eléctrica que consume.