Además de su trabajo como
organizador del Festival de Cine Francés en Cuba, Christophe
Barratier es un realizador conocido en la isla por sus películas
El coro y París 1936, que en distintos años se ganaron la
preferencia de nuestro público.
Este año Barratier viene con otro largometraje que promete
llevarse de nuevo los aplausos, especialmente de los pequeñines. La
nueva guerra de los botones se inspira en un clásico de la
literatura gala. La novela fue escrita por Louis Pergaud en 1912 y
es considerada por muchos el testamento de ese autor simbólico que
murió en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial.
El libro fue llevado por primera vez al cine por Yves Robert hace
50 años y luego en 1994 por John Roberts en una versión inglesa.
La nueva entrega de Barratier -producida por Thomas Langmann (El
artista)- cuenta la historia épica de una obstinada y simpática
rivalidad entre los niños y adolescentes de dos pueblos franceses
cercanos. El filme es una especie de fábula que refleja, desde los
conflictos entre menores, las situaciones complejas que enfrentan
los adultos en la vida cotidiana.
La guerra de los botones es una parábola de la verdadera y cruda
guerra que arrasaba a Europa a principios de los años 40 del siglo
XX. Un toque de sabiduría y frescura fue colocar en ese triste
escenario a personajes protagonizados por infantes traviesos que nos
dan motivos para reír, soñar y volver a ser niños.
"Mi película no está inspirada en las versiones cinematográficas
anteriores, sino directamente en la novela, que es mucho más
compleja de lo que pensamos, señaló Barratier. Nosotros modificamos
en el filme la región en la que se desarrolla la historia del libro,
pero mantuvimos su esencia: cómo pasar de ser niño a adulto y hacer
valer nuestro carácter".
El cineasta comentó que para encontrar los actores hicieron
muchas audiciones y finalmente decidieron escoger pequeños
debutantes de la misma zona en que ocurre la trama para acercarse
más a la imagen real de los personajes, que eran campesinos.
"Muchos de los actores no estaban familiarizados con la cámara,
no sabían lo que era una filmación. Eso fue algo que me emocionó
durante la realización de la película, porque entre las misiones de
un cineasta está la de descubrir talentos. Así que fue un placer
trabajar con ellos".
Cubasí ofrece parte de la conversación que sostuvimos con
Barratier.
-Usted dijo que su filme no es un remake porque está inspirado
en la novela original, ¿cuál era el interés de retomar una historia
que se escribió hace un siglo?
-Este es un libro mítico. Hay un montón de filmes sobre Los
miserables, Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo, Romeo y
Julieta… es una tradición del cine revisitar los clásicos. Para mí
lo más importante era aportar una nueva visión, no hacer una
fotocopia a colores.
Desde que yo leí la novela me pareció muy simpática, pero me
parecía que le faltaba conflicto, suspenso; entonces decidí
recontextualizar la historia en la Segunda Guerra Mundial, durante
la ocupación alemana, para aportar a la escena algo más de peligro.
-Esta no es la primera vez que usted trabaja con actores niños,
lo hizo en El coro, su primer filme. ¿Qué le atrae del trabajo con
actores tan jóvenes?
-Yo soy hijo único y de niño era un poco solitario, esto me
desarrolló mucho la imaginación y desde los siete u ocho años yo
diseñaba y dibujaba historias mezcladas a la fotografía, como si
fuera una película. El espíritu de niño no me ha abandonado nunca,
por eso me parece raro cuando me llaman "Señor". (Risas)
Esta forma de ser me permite estar cerca de los niños, trabajar
con ellos y dar otra visión del mundo.
-¿Cuál es su proyecto cinematográfico inmediato?
-No puedo dar detalles aún, pero será un filme muy contemporáneo,
aunque refleja la historia como todas mis películas. Es una especie
de fábula en el mundo de las finanzas. Es para demostrar cómo la
economía y las finanzas pueden enloquecer y hacer que el planeta
camine de cabezas, al revés. (