WASHINGTON, 1 mayo.— El presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, llegó hoy de manera sorpresiva a Afganistán, a pocas horas
del primer aniversario de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin
Laden.
El gobernante llegó en horas de la noche local a la base aérea de
Bagram, la mayor base militar estadounidense en el país, cerca de
Kabul, con el objetivo de firma un acuerdo de asociación estratégica
con su par afgano, Hamid Karzai.
El convenio permitiría regular el apoyo que Washington dispensará
a Kabul y la colaboración tanto militar como financiera entre ambos
países, tras la culminación de la misión de la Organización del
Tratado de Atlántico Norte (OTAN) en la nación asiática, en 2014,
reportó la televisora Fox News.
El acuerdo había sido anunciado desde Kabul a finales de abril y
constituye la culminación de meses de negociaciones, precisó.
Desde Bagram, Obama pronunciará un discurso televisado a los
ciudadanos estadounidenses, de acuerdo con los periodistas que
acompañan al mandatario.
Convocados en la noche del lunes a la base aérea de Andrews, en
las afueras de esta capital, la Casa Blanca obligó a los reporteros
a mantener bajo estricto silencio la información de su destino hasta
llegar, precisó la televisora.
La sede del Ejecutivo mantuvo total hermetismo respecto al viaje
del jefe de Estado, que incluso fue negado oficialmente a diversos
medios.
A su llegada a Bagram, Obama fue recibido por el embajador
estadounidense en Kabul, Ryan Crocker, y el teniente general Mike
Scaparotti, entre otros, antes de dirigirse directamente al palacio
presidencial afgano en un helicóptero.
Este es el tercer viaje de Obama a Afganistán como presidente.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, Washington inició
una invasión a Afganistán con el alegado propósito de buscar a Bin
Laden, el presunto autor intelectual del ataque a las Torres Gemelas
de Nueva York, y el Pentágono.
Estadísticas de organizaciones internacionales estiman que entre
14 mil y 20 mil personas, mayormente civiles, murieron en esa nación
durante la última década, a raíz de la guerra desatada por las
tropas de ocupación estadounidenses y de la Organización del Tratado
del Atlántico Norte (OTAN).
Solo en 2011, el número de fallecidos sobrepasó los tres mil,
récord desde el inicio de la invasión a la nación asiática en
octubre del 2001, indica un informe de la Misión de Asistencia de
las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA).
Se calcula que unos 90 mil soldados estadounidenses permanecen
desplegados en aquel país.