MÉXICO, 25 abril.— En una insólita escena vista hoy en plena
calle frente a la embajada española en México, varias parejas
bailaron tango, en apoyo a la nacionalización por Argentina del 51
por ciento de la petrolera hispana Repsol.
También danzaron allí dos simpáticas mujeres, una disfrazada de
soldado colonialista español y la otra de elefanta.
Otros participantes portaron una bandera del país suramericano y
varios carteles alusivos al respaldo a esa medida tomada por la
presidenta Cristina Fernández.
Durante casi dos horas, los transeúntes por la céntrica vía de la
capital mexicana observaron asombrados esa alegre manifestación y
algunos de ellos la saludaban a su paso.
En ese mitin, organizado por mexicanos defensores de la soberanía
y autodeterminación de los pueblos, el activista social Jesús
Escamilla rechazó la actitud colonial del gobierno de España ante la
decisión soberana del gobierno argentino.
Asimismo, expresó el apoyo al pueblo español, a los indignados y
a los desempleados de ese país que, dijo, son víctimas de sus malos
gobernantes.
Añadió el rechazo a la actitud injerencista del presidente
mexicano, Felipe Calderón, que llegó a condecorar al jefe del
Gobierno español, Mariano Rajoy.
Al compás de La Cumparsita, giraba la joven mexicana estudiante
de Sicología, Jimena Ortega, quien dijo a Prensa Latina que la
decisión corajuda de la presidenta Cristina Fernández es una prueba
de que un país puede ser autónomo.
Su pareja en el baile, Miguel Socolovsky, un argentino profesor
universitario, residente en México hace 36 años, comentó que el
entonces gobierno neoliberal de Saúl Menem entregó la petrolera
argentina a la Repsol y ahora es recuperada por el gobierno de
Fernández.
Por su parte, la mexicana disfrazada de soldado colonialista,
Rosa María Hernández, dijo que estaba allí en defensa del derecho de
los pueblos a decidir su propio destino.
La elefanta era la activista Tamara Barra, quien dijo que la caza
de animales en África por el rey Juan Carlos es una muestra más de
la doble moral y de la actitud colonialista de los gobernantes de
España.
Entre los letreros que portaban los manifestantes, uno aludía a
un conocido tango. Afirmaba, en alusión a la reciente visita del
presidente español a México: Rajoy, volverás con la frente marchita.
La singular fiesta culminó en una simbólica escena, cuando la
elefanta derribó al soldado colonialista e hizo la señal de
victoria.