La cadena hotelera cubana Gran Caribe impulsa hoy el desarrollo
de un turismo sostenible de cara a aumentar las cotas de visitantes
a este país que ya supera cada año los dos millones de personas.
El presidente de esa empresa, Eduardo Acosta, agregó que este
propósito forma parte de los esfuerzos del Ministerio de Turismo (Mintur)
por cada día superar la calidad de los servicios.
Precisamente, uno de sus hoteles, el Habana Riviera, acaba de
recibir la condición de Monumento Nacional Moderno, que testimonia
las características de ese inmueble y su conservación, además de los
niveles de satisfacción por parte de sus huéspedes.
Durante la celebración del 18 de abril, Día Internacional de los
Monumentos y Sitios, cuando el Riviera fue galardonado, Acosta dijo
que incluyen en sus programas la contribución a la conservación del
patrimonio y rescate.
Recalcó que para los funcionarios de Gran Caribe esta noticia es
de gran significación y satisfacción al mismo tiempo de compromiso
para preservar los valores de la instalación.
Reseñó las tareas actuales en el Riviera, un proceso
inversionista que debe concluir en dos años para mantener el hotel
de la misma manera como era cuando fue inaugurado y sostener su
condición de establecimiento emblemático de la hotelería cubana.
Gran Caribe comprende 45 hoteles, de los cuales 11 están en La
Habana, entre ellos los clásicos Nacional de Cuba, Sevilla y Plaza,
y en ese comglomerado el Riviera tiene un espacio muy particular.
Ubicado junto al mar, y como parte del barrio de El Vedado,
cuenta con 16 pisos con impacto desde los años 50 del pasado siglo
por su estructura arquitectónica original.
Fue fundado por el gánster Meyer Lanski en 1956 con la finalidad
de establecer un vínculo entre la instalación y la cadena de casinos
ideada por la mafia estadounidense en esa época.
En la actualidad cuenta con 352 habitaciones, y todas las
comodidades de un hotel moderno, además de obras escultóricas como
las del artista cubano Florencio Gelabert, ya fallecido, que
identifican a la instalación.
Su estructura se yergue en Paseo y Malecón, a 20 kilómetros del
aeropuerto internacional José Martí de esta capital y muy de cara a
los encantos más sobresalientes de la ciudad.
En ocasión del Día Internacional de Monumentos y Sitios, el
Consejo de Patrimonio Cultural y el Ministerio de Cultura de Cuba,
otorgaron otros premios, de Conservación y Restauración
respectivamente a la Casa de la familia Rogés, de Pinar del Río, y
al Museo Napoleónico.
El presidente regional del Comité Internacional de Monumentos y
Sitios (Icomos), José Enrique Fornés, destacó la ejecutoria del
Riviera, donde se entregaron esos galardones, por décima vez en el
país, coincidiendo con los 30 años de la efemeride internacional y
los 40 de la Convención de Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.