SANCTI
SPÍRITUS.— "Es verdad que parece una avenida", comentó Dolores
Cañizares cuando se asomó a la punta del callejón de Viento Negro,
en la cabecera provincial espirituana, ahora coronado por las nuevas
luminarias, el pavimento y las señales de tránsito, que en apenas
horas transfiguraron lo que hasta hace muy poco fue un terraplén con
algunas manchas de asfalto.
Aunque el oxígeno de Viento Negro no ha llegado por igual a todas
las carreteras de Sancti Spíritus —sería imposible dadas las
limitaciones con los recursos y el deterioro acumulado—, los
especialistas de los Centros Provinciales de Vialidad y de
Ingeniería de Tránsito, coinciden en reconocer la notable mejoría
experimentada en los últimos tiempos en la provincia, en especial
con el incremento y perfeccionamiento de la señalización.
Solo un dato bastaría para ilustrar dicha coincidencia: desde el
2008 hasta la fecha han sido fabricadas e instaladas en esta parte
del país unas 20 000 señales, cifra que años atrás no existía ni
siquiera en los cálculos de los más optimistas.
De ese total, solo en el 2011 y los primeros meses del corriente
año se colocaron cerca de 8 mil señales, buena parte de ellas fruto
de la labor de recuperación llevada a cabo por los técnicos locales,
que obviamente significa ahorros netos por concepto del
reaprovechamiento del laminado, cada día más costoso en mercados
internacionales.
La labor del Centro Provincial de Ingeniería del Tránsito, no
pocas veces eclipsada por el actuar irresponsable de los
depredadores, también incluyó el pasado año el mantenimiento a cerca
de 5 mil señales y la realización de 424 estudios de vialidad,
incluidos aquellos relacionados con la visibilidad en curvas y pasos
a nivel, considerados como muy útiles para evitar accidentes.
Como parte de los trabajos acometidos, en las principales
intersecciones urbanas de Sancti Spíritus, Trinidad y Cabaiguán, así
como en la Autopista Nacional, se introdujeron señales dirigidas a
la orientación de los sentidos de circulación vehicular, elementos
que han contribuido a proporcionar una mayor seguridad vial y
también a mejorar la imagen en los entornos urbano y rural, algo que
pedían a gritos las carreteras del territorio.
La renovación de algunos semáforos y la ubicación de otros en
puntos neurálgicos de la capital provincial y el remozamiento y la
pintura de puentes y alcantarillas en todos los municipios,
constituyen también empeños loables por ordenar y embellecer la
infraestructura vial, un espacio donde hoy día conviven bicicletas,
carretones y almendrones de los años 50 con automóviles más
modernos.
Si valioso ha sido todo el trabajo de señalización acometido en
Sancti Spíritus en los últimos tiempos, no menos importante resultan
las labores de bacheo, mantenimiento vial y pavimentación,
ejecutadas fundamentalmente en zonas céntricas o carreteras de
interés nacional.
En la lista de "privilegiadas" Aureliano La Rosa, vicedirector
del Centro Provincial de Vialidad, cuenta la carretera intramontana
de acceso a Topes de Collantes y el segmento Manaca Iznaga-Condado,
ambos en el municipio de Trinidad, y tramos de la Autopista
Nacional, la Carretera Central y del Circuito Sur, todos
beneficiados de una u otra forma.