El Consejo de Seguridad de la ONU consideró este jueves que la
actual crisis entre Sudán y Sudán del Sur constituye una seria
amenaza para la paz y la seguridad internacionales y dispuso medidas
para aflojar las tensiones.
En una declaración aprobada por sus 15 miembros, el órgano
advirtió que la violencia puede llevar a ambos países a una guerra
total y a la pérdida de vidas, sufrimiento, destrucción de
infraestructura y devastación económica, reporta Prensa Latina.
Al respecto, demandó en forma completa, inmediata e incondicional
el fin de los combates, la retirada del Ejército de Liberación del
Pueblo Sudanés (ELPS) de la ciudad de Heglig (Sudán) y el cese de
los bombardeos de las Fuerzas Armadas Sudanesas contra Sudán del
Sur.
También reclamó terminar con los actos de violencia a través de
la frontera común y que ambas partes corten el apoyo que prestan a
grupos satélites que actúan en el otro país.
El Consejo de Seguridad exigió que las dos partes redesplieguen
sus fuerzas a 10 kilómetros de la línea fronteriza establecida en
enero de 1956 y la creación de una zona desmilitarizada segura.
También solicitó a los gobiernos de Jartum y Juba que respeten la
letra y el espíritu del memorando de entendimiento sobre no agresión
y cooperación suscrito el pasado 10 de febrero.
Con respecto a la región de Abyei, rica en petróleo y disputada
por los dos Estados sudaneses, el órgano de la ONU dispuso que ambos
redesplieguen de manera urgente e inmediata sus fuerzas de
seguridad.
Asimismo convocó a los presidentes de Sudán, Omar al-Bashir, y
Sudán del Sur, Salva Kiir, a reunirse de inmediato para abordar las
cuestiones que se oponen al logro de una paz duradera.