La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha
vuelto a la carga contra Irán. "A Teherán se le acaba el tiempo.
Esta es su última oportunidad", dijo la señora Clinton esta semana,
aunque en realidad ha sido el discurso de ella y del presidente
Obama desde el año 2009 cuando arreciaron las amenazas bélicas
contra la nación persa.
Pero esta vez es necesario analizar un matiz nuevo en esa
diatriba. Es año electoral en Estados Unidos y Barack Obama tiene
que poner un especial cuidado y no apresurarse en una decisión, ya
sea de guerra o de acuerdo pacífico, porque una u otra acción puede
ser aprovechada por los republicanos a su favor para hacer saber a
los votantes que, o Barack Obama ha sido muy débil y no ha atacado a
Irán, o, si lo hace, ha sido muy irresponsable por apresurarse a
llevar a sus soldados a otra contienda.
Y, aunque republicanos y demócratas han utilizado indistintamente
la mentira para justificar sus guerras, ocupar la silla en la Casa
Blanca —condición solo para multimillonarios, sean del color que
sean—, es un apetitoso deseo para quien quiere no quedarse atrás y
hacerse de otro periodo en la presidencia.
Ahora, entre los días 13 y 14 de abril, debe haber una reunión,
que primero fue convocada para Estambul, Turquía, y luego para
Bagdad, Iraq, con el objetivo de que el llamado sexteto de
mediadores en el tema nuclear iraní —Reino Unido, Alemania, China,
Rusia, Estados Unidos y Francia— vuelva a oír las exigencias y
amenazas de Washington, la aplicación de nuevas sanciones y la
satanización del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyah.
No se puede obviar que hace solo una semana, en el propio
Estambul, se reunieron los llamados integrantes del grupo de
"amigos" de Siria, para torpedear abiertamente las gestiones y
acuerdos logrados por el enviado especial de la ONU, Kofi Annan,
respecto al cese del conflicto en ese país árabe.
En estas reuniones y negociaciones se advierte, con más claridad
que nunca, que el peligro es cada vez mayor, por cuanto Estados
Unidos se ha encargado de volar en pedazos el poco prestigio que le
pudiera quedar al Consejo de Seguridad de la ONU; boicotea el
trabajo de sus mecanismos a favor de la paz, y arrastra tras de sí
tanto al secretario general de la propia ONU, como a la Unión
Europea, convertida en una verdadera segundona de lo que ordenan el
Pentágono y la Casa Blanca.
El otro aspecto del problema que se le presenta a Obama es el de
Israel, que ha amenazado con lanzar oleadas de bombardeos contra
Irán y hasta se habla de acuerdos "secretos" con Azerbaiyán, país
fronterizo con Irán, con el fin de utilizar sus aeropuertos para
reabastecer las naves aéreas israelíes que participen en el
peligroso operativo.
Contener a los israelíes es otro dilema en año de elecciones para
el actual inquilino de la Casa Blanca. Si Tel Aviv lanza bombas y
cohetes contra instalaciones iraníes, todo parece indicar que el
estallido de una tercera guerra mundial se apresuraría, y de qué
manera. Obama tendría que pagar por tal descabellada decisión.
Pero también, si logra "aguantar" a Israel para que no use las
armas contra la nación persa, su "debilidad" lo puede convertir en
presa para los dardos que contra él y su administración lancen los
republicanos e incluso personajes de su propio gobierno, vísperas de
los comicios presidenciales.
Para el jefe del Pentágono, Leon Panetta, de lo que se trata es
de la falta de recursos para emprender la guerra contra Irán, ya que
—según él— los republicanos bloquean las propuestas financieras de
los demócratas.
De todas formas, ya Washington fabricó y tiene dispuesto para
usar contra Irán el Penetrador de Artillería Masiva (MOP, por sus
siglas en inglés), una bomba de 13,6 toneladas contra blancos
subterráneos ya enviada a la base de la Fuerza Aérea de Estados
Unidos de Whiteman, en Misuri, la cual fue diseñada para ser lanzada
desde los bombarderos B-2.
Es oportuno volver a recordar que Estados Unidos aún tiene
abiertos varios frentes de guerra en el Oriente Medio, y las cifras
multimillonarias de su costo recaen directamente sobre los
contribuyentes norteamericanos, golpeados por una de las peores
crisis económicas que ha vivido ese país.
Mientras, en Moscú, el experto ruso Leonid Ivaschov, presidente
de la Academia de Problemas Geopolíticos, denunció ante la Cámara
Baja del Parlamento que el Pentágono prepara en la actualidad una
fuerte agresión armada contra Irán y en caso de que Israel
participe, podría hacer uso del arma nuclear.
Entonces una vez más, la Casa Blanca, con el gran poder mediático
a su servicio, utilizará como justificación la mentira, como lo hizo
en Iraq, Afganistán, Libia y actualmente contra Siria.
Se trata de un asunto tan espinoso y peligroso que aunque Hillary
Clinton y el presidente Obama hablan de una "última oportunidad"
para Irán, mejor sería que reflexionaran, ellos y todo el mundo, en
cuanto a que una guerra contra Irán puede llevar al planeta a su
última oportunidad de vida.
Por eso, esa conflagración hay que evitarla, sea como sea.