ESTADOS
UNIDOS, 11 de abril.— La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff,
concluyó hoy una visita de tres días, la primera con carácter
oficial a Estados Unidos, durante la cual quedaron manifiestos
puntos de contacto, aunque también de discrepancias entre ambos
gobiernos., entre ellos el tema cubano.
En el encuentro del
lunes con el presidente Barack Obama, Rousseff expresó su
preocupación por el impacto de las políticas monetarias expansivas
de las economías desarrolladas sobre el mundo en desarrollo.
También criticó a
Estados Unidos y la Unión Europea por causar un tsunami monetario
que inunda de liquidez al gigante sudamericano y provoca un alza del
real, lo que hace menos competitivas las exportaciones de ese país.
El portavoz de la
Casa Blanca, Jay Carney, declinó comentar sobre la respuesta de
Obama a las preocupaciones manifestadas por Rousseff.
De ello deducen los
analistas que nada placenteros deben haber sido en los oídos de
Washington escuchar las críticas de Brasilia a polémicos temas de su
política exterior como son el caso de Cuba, Irán y Siria.
La mandataria abogó
por el inmediato levantamiento del bloqueo que mantiene Estados
Unidos desde hace más de medio siglo contra Cuba, al tiempo que
advirtió que la venidera VI Cumbre de las Américas, en la ciudad
colombina de Cartagena, deberá ser la última sin la participación de
la isla.
Durante una cena en
la noche de este lunes, enfatizó que esta es una posición de
consenso de los países latinoamericanos, en clara alusión a la falta
de consenso invocada por el gobierno de Colombia para declinar
extenderle la invitación al gobierno de La Habana.
De igual forma, la
gobernante rechazó la adopción de sanciones contra Teherán debido a
su programa nuclear con fines pacíficos, así como la posibilidad de
una intervención militar en Siria.
Rousseff visitó
este martes el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) y la
Universidad de Harvard, centros que pudieran insertarse en el
programa Ciencia sin Frontera, dirigido a consolidar el avance de
Brasil en tecnología e innovación a través del intercambio de
investigadores, estudiantes, profesores.
En el centro de
altos estudios en Boston, la presidenta coincidió en que Estados
Unidos resulta uno de los importantes socios comerciales del país
sudamericano, aunque en el marco de relaciones en un mundo
multipolar, enfatizó.
Durante su último
día de estancia en el país, se reunió con altos directivos del MIT,
uno de los más prestigiosos del planeta y con el gobernador del
estado, Deval Patrick, con quien conversó sobre posibilidades de
intercambio estudiantil.
En Harvard, una de
las ocho universidades privadas estadounidenses del selecto grupo de
la Ivy League, la mandataria dialogó con la presidenta del plantel,
Drew Faust, y firmó memorandos de entendimiento para profundizar la
cooperación entre investigadores y profesores con instituciones
brasileñas.
(Cubaminrex- RHC)