El asunto adquiere una connotación mayor en este escenario, donde
confluyen factores como la alta densidad poblacional, el poco
espacio para verter los residuos, la deficiente disponibilidad
técnica del equipo destinado a su recogida y los efectos negativos
de su inadecuada gestión y tratamiento, problemática esta última que
ha persistido por más de dos décadas.
La reducción de los residuos se impone. Sin embargo, no es esta
una perspectiva que incluye únicamente los procesos de gestión y
manejo de los desechos; sino que parte desde la misma producción de
los bienes para el consumo.
En ese sentido, se trata de alcanzar —como promueve la Delegación
del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en La Habana—
una "responsabilidad compartida", de modo que cada fabricante se
sienta comprometido con el destino de los remanentes que genera y el
modo en que puede reutilizarlos. Ello contribuiría a reducir su
vertimiento en los sitios de disposición final y el empleo de
materias primas en los ciclos productivos, a partir del
reaprovechamiento de los propios desechos.
Precisamente, esta visión de reducir al máximo los residuos a
partir de su reciclaje es manejada actualmente por la Dirección de
Servicios Comunales (SC) de La Habana, entidad encargada de la
recolección, tratamiento y disposición final de los desechos; así
como de la higiene de la ciudad.
Con el objetivo de conocer sus proyecciones actuales, Granma
conversó con algunos de sus representantes:
— ¿Cuál es el enfoque que mantiene la Dirección Provincial de
Servicios Comunales para evitar el inadecuado manejo de los residuos
sólidos urbanos y atenuar sus consecuencias negativas?
Actualmente se trabaja en que los residuos sólidos urbanos se
conviertan en una fuente de recursos, en su reciclaje y
reaprovechamiento. Es una forma de disminuir la contaminación
ambiental en todos los plazos y de reducir el contenido de desechos
que es llevado a los vertederos.
En el 2004 nuestro país inició un proyecto con la Agencia de
Cooperación Internacional de Japón (JICA), como parte del cual se
diagnosticaron entonces las principales problemáticas
medioambientales derivadas del manejo de los residuos sólidos
urbanos. A partir de ese intercambio, se elaboró un Plan Maestro
para el manejo integral de los residuos sólidos que actualizó el
conocimiento de nuestros especialistas en esta materia e introdujo
alternativas más sostenibles y provechosas para el país.
Aunque la elaboración de ese proyecto concluyó en el 2007 y se
han ejecutado todas las acciones previstas en él, hoy se trabaja en
su actualización; pues conforme cambia la composición de los
desechos de la ciudad, deben variar los mecanismos para garantizar
su salud ambiental y social.
— ¿Qué acciones se han implementado para ello?
José Carlos Batista, director general: En octubre del 2009,
por ejemplo, se creó en la Dirección de Servicios Comunales el doble
turno para la recogida de desechos sólidos, debido al déficit de
equipos que poseía para esta labor; y aunque su disponibilidad
técnica mejoró —en octubre del 2011 era del 41,6 % y a inicios de
marzo del 83,4 %— aún está por debajo de la demanda.
Asimismo, en el 2011 se centralizó el parque de equipos para la
recogida especializada en los municipios con mayores dificultades en
ese aspecto: Playa, Centro Habana, Plaza, Cerro, Habana Vieja y
Marianao. Esta disposición, a pesar de tener un impacto positivo, no
ha sido aprovechada al máximo por fallas en los mecanismos de
sostenibilidad del equipamiento (problemas financieros o fallas en
la gestión del manejo por parte de nuestra Dirección).
A ello se une la autorización para remotorizar 30 camiones de
volteo y reparar otros 50; así como el reordenamiento para el
saneamiento manual de la ciudad que, aunque ha mejorado, tampoco
está a la altura que queremos por problemas organizativos en los
territorios y de equipamiento.
—¿Qué medidas se ejecutan para alargar la disponibilidad de los
vertederos provinciales?
Camilo Rodríguez Montes de Oca, administrador de la Unidad de
Disposición Final: Actualmente se trabaja en el "reciclaje del
propio vertedero", o sea, en la reutilización del espacio empleado.
Para ello se han excavado trincheras donde los residuos se depositan
y rellenan con el mismo contenido de la excavación, que también
contiene desechos.
Estamos inmersos, además, en la clasificación de los residuos
recogidos, a los que se les da tratamiento diferenciado y se
incluyen en el proceso de desgasificación, que es otra de las
novedades.
Este consiste en la inserción de tuberías en los sitios donde se
ha depositado materia orgánica —tapada con tierra—, las cuales
extraen el gas que se libera de la descomposición de esos residuos.
Lo anterior, además de contribuir al cuidado ambiental — "quema"
ecológicamente los gases—, reduce la ocurrencia de incendios en el
vertedero, provocados por la misma causa.
Abel Castaño Spengler, especialista de Inversiones de la
Dirección Provincial: El proyecto de desgasificación se
desarrolla en el Vertedero de Calle 100 desde el 2009, a partir de
lo estipulado en el Protocolo de Kyoto. Mediante el mismo se
disminuyen las emisiones de gases a la capa de ozono.
Este plan de desgasificación se concibió originalmente para
producir cerca de cuatro mil metros cúbicos de biogás por hora. En
esta primera etapa se prevé alcanzar los 1 200 metros para pasar a
la segunda fase del proyecto que es generar energía para el
propio vertedero a partir de la "quema" de esos gases.
—¿Se trabaja en la construcción de otro sitio de disposición
final?
Odalys García Fonseca, especialista principal de la vice-dirección
de Inversiones y Desarrollo: Sí, en el municipio de Guanabacoa.
Este será el primer relleno sanitario del país, donde se aplicará un
tratamiento diferente a los residuos en cuanto a su manejo para
evitar la contaminación de los recursos naturales.
Aunque el año pasado comenzamos a construirlo, el estudio de
factibilidad económica está ahora en proceso de actualización. Ya se
terminó el vial de acceso hasta el área del vertedero y la primera
trinchera se comenzó a ejecutar. Se prevé que reciba los residuos de
cinco municipios de la ciudad y posea una planta de reciclaje y
compostaje.
Aun fuera de los hogares, los residuos continúan presentes en
nuestras vidas. Solo reduciendo su generación, reaprovechándolos al
máximo y proveyendo una adecuada gestión y tratamiento para ellos,
disminuirán sus impactos negativos.