Actualizado 1:45 p.m. hora local

Una pintura para el cantor de Viñales, patrimonio mundial

POR ADALYS PILAR MIRELES

Paisaje Cultural de la Humanidad, Viñales luce hoy un mural pictográfico dedicado a Benito Hernández, cantor de esa localidad cubana, inspiración de caminantes, escritores y artistas de la plástica.

Una pintura realizada con la técnica de acrílico sobre muro, reverencia ahora al bardo, recordado aún por sus tonadas de raíz campesina, acompañadas de los acordes del tres.

Transcurridos 100 años de su nacimiento, la imagen de Benito, bastón en mano, custodia como amuleto a los repentistas en el Patio del punto y la décima, plaza surgida para conservar las tradiciones musicales de ese territorio, situado 160 kilómetros al oeste de La Habana.

"Si vieras cuando amanece, en el valle de Viñales, por sobre las palmas reales, la neblina que aparece", reza una de sus letras más conocidas.

En el rincón del decimista sobresale ahora su figura sencilla, la cual evoca el magistral canto del artista, entre símbolos recurrentes en su poesía, comentó a Prensa Latina la musicóloga Doris Céspedes.

Con la ayuda de procedimientos novedosos dentro del contexto local -agregó-, los creadores Isaac Linares y Marcos González, rinden merecido homenaje al cantante y compositor, conocido como Benito el Viñalero.

Famosa por las exclusivas vistas de sus mogotes jurásicos, en Viñales sobreviven centenarias tradiciones agrícolas y culturales, entre las que destacan el cultivo del tabaco y los guateques campesinos, animados por guitarras, versos y las controversias de los guajiros improvisadores.

El poblado de aires coloniales conserva valiosos exponentes de la arquitectura vernácula como las viviendas cubiertas con tejas criollas (de barro cocido), mientras en el valle perduran los bohíos, hechos de madera y hojas de palma. (PL)

 

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