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El gobierno de Estados Unidos confiscó a Cuba más de 493 millones de
dólares desde 2010 hasta hoy, como parte de la política
aislacionista y de bloqueo económico impuesta hace medio siglo por
Washington contra la nación antillana.
La cifra fue confirmaba en una comunicación de la
Oficina de Control de Bienes Extranjeros adscrita el Departamento
del Tesoro, organismo federal que califica arbitrariamente a Cuba
como "nación patrocinadora del terrorismo."
Bajo el mismo concepto, Washington ya había
congelado 223,7 millones de dólares a Cuba en el año 2009. El
documento apunta igualmente que las autoridades norteamericanas
mantienen bloqueadas seis propiedades en Nueva York y Washington,
pertenecientes también al Estado Cubano.
Estados Unidos mantiene desde hace 50 años un cerco
económico, comercial y financiero contra Cuba que ha costado a la
Isla más de 975 mil millones de dólares y constituye una violación
de la Carta de Naciones Unidas y de las normas del Derecho
Internacional.
La comunidad internacional ha condenado durante 20
años consecutivos en las votaciones de la ONU esta política
injerencista y extraterritorial de la potencia norteamericana contra
la pequeña nación en Las Antillas.
Expertos sociólogos, analistas políticos y
catedráticos de diferentes países se reunieron en diciembre último
en Washington en el contexto de una Conferencia Internacional para
retirar a Cuba de una controversial lista de naciones patrocinadoras
del terrorismo.
Estados Unidos insertó a la isla caribeña en el
polémico listado desde 1982, a petición del entonces secretario de
Estado Alexander Haig y en una resolución que fue certificada por el
presidente Ronald Reagan.
Las organizaciones The Latin America Working Group y
The Center for International Policy fueron los patrocinadores del
seminario que contó con la participación de Wayne Smith,
exrepresentante diplomático norteamericano en Cuba, y Robert Muse,
de la firma de abogados Muse and Associates, entre otros académicos.
Uno de los más cínicos aspectos de la política
estadounidense ha sido mantener a Cuba en esa categoría ignominiosa
de "patrocinadora del terrorismo", sin la menor evidencia que
sustente tal acusación, apuntó una declaración de la Conferencia de
expertos.
Reportes recientes emitidos por el Departamento de
Estado reconocen que Cuba "implementa una posición pública clara en
contra del terrorismo y también del financiamiento de acciones
extremistas".
Hace dos semanas también el influyente brigadier
general estadounidense John Adams hizo un llamado a que Estados
Unidos retire a Cuba de la lista de países patrocinadores del
terrorismo y ponga fin a su contraproducente política hacia la Isla.
"La presencia de Cuba en la lista daña la
credibilidad de Estados Unidos con casi todos nuestros aliados y nos
pone en contradicción con los países de América Latina que ven el
listado como caprichoso y políticamente motivado", aseveró el
militar.
Separado del servicio activo desde 2007, pero con
gran peso en las altas esferas del Pentágono, Adams acumuló más de
35 años de experiencia en misiones militares.
El exrepresentante de Washington en la Organización
del Tratado del Atlántico Norte añadió que la política hostil de la
Casa Blanca perjudica intereses de empresas y trabajadores
norteamericanos, al justificar un bloqueo comercial contra Cuba que
impide la creación de nuevos empleos.