Como aseveró ayer durante la clausura de ambos cónclaves Ramón
Frómeta, viceministro cubano de la Agricultura que atiende el área
forestal, muchas son las fortalezas pero también los retos de los
trabajadores de este sector en la región, especialmente ante las
amenazas que impone el cambio climático.
"Se habla bastante de ese peligro, pero no siempre hacemos
conciencia de cuánto puede afectar a la flora melífera —refirió
Frómeta—, por lo que no prevemos en la medida necesaria la urgencia
de incluir acciones dirigidas a su protección dentro de nuestra
estrategia agroforestal."
La importancia de la apiterapia, en consonancia con el rescate y
fomento de la medicina tradicional que se impulsan en Cuba, la
necesidad de activar una red latinoamericana de apicultura y
meliponicultura (crianza y manejo de abejas sin aguijón, endémicas
de América), junto a otras temáticas, fueron ampliamente debatidas
por delegados e invitados de varios países de la región, como
México, Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay, Chile, Colombia, y
otros.
Estos eventos dejan buena "materia prima" que debe desencadenar
acciones concretas, destacó la víspera Misael Cuevas, presidente de
la Federación Ibero-Latinoamericana de Apicultura (FILAPI). El
titular también instó a los presentes a asumir que en sus manos está
una reserva estratégica de la humanidad.
No en balde, como recordó el viceministro cubano, en los
Lineamientos aprobados por el Sexto Congreso del Partido
—específicamente el número 194— queda clara la especial atención que
le brinda la dirección de la Revolución a la apicultura, un rubro
que debe continuar cosechando beneficios a la economía nacional por
concepto de las exportaciones y que está a tono también con lo
expresado por el General de Ejército Raúl Castro en el último
Consejo de Ministros, en lo inherente a la potenciación de los
renglones exportables.
Durante la sesión plenaria se reconoció al investigador Daniel
Zayas, a los apicultores Rogelio Marcelo (Matanzas) y Luis Miguel
Martínez (Sancti Spíritus), y a la Unidad Empresarial de Base
Apícola espirituana, por su trabajo sostenido en pos de convertir
los beneficios de la ciencia en una herramienta insoslayable para
esta rama.
Insólita, pero muy merecida, fue la petición de los asistentes
para que se declare a la abeja como Patrimonio de la Humanidad.