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Cemento ecológico, una alternativa viable
La inventiva de los científicos de la Universidad
Central Marta Abreu, de Las Villas, además de reducir la emisión de
dióxido de carbono, podría significar un considerable ahorro para el
país
FREDDY PÉREZ CABRERA
Estudios realizados por científicos de la Universidad Central
Marta Abreu, de Las Villas, de conjunto con la Universidad
Politécnica de Lausana, Suiza, han demostrado la posibilidad de
producir un nuevo tipo de cemento, a través de un proceso en el que
una buena parte del clínker, su componente principal, sería
sustituido por una mezcla de material conocido como "metakaolín" y
piedra caliza, esta última sin quemar, hecho que evitaría la emisión
de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.
El
doctor Fernando Martirena, uno de los autores del novedoso proyecto.
Para tener una idea de la trascendencia de la innovación
propuesta, baste decir que por cada tonelada de cemento producida,
se genera aproximadamente una de dióxido de carbono, un importante
gas de efecto invernadero (GEI), la mayor parte de la cual es
originada durante la descomposición de la mencionada piedra,
elemento esencial en la producción del clínker.
De acuerdo a las indagaciones científicas, la producción de
cemento es responsable de entre un ocho y un diez por ciento de las
emisiones globales de CO2 originadas por la actividad
humana; y si tenemos en cuenta que solo en el año 2010 se produjeron
a escala planetaria un total de 3 300 millones de toneladas de ese
aglomerante, podremos comprender la magnitud del daño causado.
El
cemento ecológico resulta muy útil en la producción de bloques.
El Doctor en Ciencias José Fernando Martirena, director del
Centro de Investigación y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM),
perteneciente a la casa de altos estudios, explica que el metakaolín
es producido a partir de calcinar arcillas caoliníticas a bajas
temperaturas.
Expone también que se ha demostrado la posibilidad de emplear
varios tipos de arcillas cubanas en la elaboración del mencionado
producto; verificándose asimismo que existen reservas geológicas
capaces de garantizar al menos 100 años de explotación en la
producción de cemento.
La
fábrica de cemento Siguaney está en condiciones de realizar las
adecuaciones tecnológicas para asumir la producción de este nuevo
producto.
"El proyecto ha sido acompañado por el Grupo Empresarial del
Cemento, GECEM, del Ministerio de la Construcción, (MICONS) entidad
que ha brindado la fábrica de cemento Siguaney, de Sancti Spíritus,
para la realización de las pruebas experimentales de producción",
expone el doctor Martirena, quien refiere que los ensayos efectuados
hasta la fecha demuestran la posibilidad de sustituir más del 50 %
del clínker utilizado en dicha producción por la mezcla de piedra
caliza y metakaolín.
De acuerdo con los criterios del especialista, los estudios
económicos ejecutados indican que el metakaolín puede producirse
aproximadamente a la mitad del gasto del clínker, y los costos de la
piedra caliza resultan comparativamente despreciables. Asimismo,
análisis preliminares indican que podría reducirse el gasto en la
producción del cemento hasta en un 35 o 40 % del actual.
Argumenta también que este tipo de cemento es de especial
utilidad en aplicaciones que no lleven refuerzo; es decir, en la
producción de bloques de hormigón, tejas de techo, y en general en
todos los trabajos de terminación, además de ser muy útil a la
industria petrolera por sus propiedades refractarias.
Según explica el director del CIDEM, la fábrica espirituana está
en condiciones de realizar las modificaciones necesarias al proceso
productivo, y en muy breve plazo situar en el mercado un cemento de
más bajo costo, el cual, entre otros fines, podría ser
comercializado a precios de beneficio económico para la población.
Acometer dichas producciones tendría igualmente un significativo
impacto ecológico, al reducirse hasta en un 50 % las emisiones de CO2
a la atmósfera, cifra muy favorable si lo comparamos con el nivel de
las emisiones actuales, las cuales oscilan entre el 75 y el 88 %,
revela el científico.
Iniciativas como esta son favorecidas por los llamados Mecanismos
de Desarrollo Limpio, incluidos dentro del Protocolo de Kyoto, que
brindan fuentes de financiamiento a países en vías de desarrollo
cuando estos implementan proyectos capaces de reducir emisiones de
sustancias nocivas a la atmósfera.
Que la
ciencia no caiga en saco roto
Tal y como expresan los Lineamientos de la Política Económica y
Social del Partido y la Revolución, el éxito en la actualización del
modelo económico cubano transita, entre otros carriles, por la
agilidad con que apliquemos los resultados de la ciencia y la
técnica a los diferentes procesos productivos.
De ahí la importancia de generalizar ideas como la presentada por
los científicos villaclareños, con el apoyo de la Universidad
Politécnica de Lausana, para lo cual el GECEM tiene en sus manos
todos los elementos probatorios, de forma conclusiva, de que
técnicamente el cemento ecológico puede ser producido en Cuba.
Consultado acerca de la validez de la propuesta, el director
general de la fábrica de cemento Siguaney, Ingeniero Gustavo Suárez
Nápoles, reconoció la importancia y viabilidad del proyecto, el cual
fue sometido a ensayos de laboratorio con resultados muy
alentadores, restando solo hacer las pruebas industriales lo más
cercanas posible a la realidad.
Al respecto, el doctor Fernando Martirena destacó que desde el
pasado año el MICONS planificó la realización de una producción
piloto de unas 300 toneladas en la fábrica Siguaney; mientras
algunas empresas y centros de investigación trabajarían en el
estudio y en la emisión de normas técnicas de producción; sin
embargo, aspectos logísticos y algunas decisiones pendientes han
retrasado ese paso que resulta indispensable.
Con la introducción de este novedoso resultado, la industria
cubana del cemento pudiera colocarse a la vanguardia mundial en la
producción ecológica de cemento, lo cual sería una respuesta
significativa a la demanda productiva que impone el desarrollo
actual y futuro del país. |