|
Calzar a la medida
VENTURA DE JESÚS
La desdicha no dura para siempre, si se le pone interés. La
Empresa de Calzado Manuel del Toro logró restablecerse tras varios
años de incumplimientos sucesivos y tropezones de diversa índole.
La
empresa comienza a poner término a más de un lustro de pérdidas.
Deficientes factores organizativos, como la falta de
sistematicidad, de control y exigencia, y debilidades en el proceso
de planificación, la pusieron al borde de la quiebra, según
mostramos en estas páginas hace algo más de un año.
Ahora la situación es distinta. Mejor organización del trabajo,
garantía de materias primas, orden económico y mayor disciplina
colocaron las cosas en su puesto.
Esta entidad matancera logró un excelente aprovechamiento en el
último trimestre del pasado año que le permitió cerrar el 2011 con
una ganancia de 12 mil pesos, cifra exigua, pero ganancia al fin y
al cabo.
Y lo más importante. De esa forma pusieron término a más de un
lustro reportando pérdidas de forma consecutiva.
No hay mal trabajo que dure cien años... Tomamos el aire que
hacía falta y dejamos atrás los malos tiempos, sostiene animada la
ingeniera Odalis Torres Pérez, directora de la Empresa.
LA GENTE ESTÁ CONTENTA
La Manuel del Toro, que agrupa a la fábrica radicada en el
municipio cabecera, y otras dos con similares características
enclavada en Los Arabos y en el poblado de Madruga, se dedica a la
producción de zapatos para colegiales, calzados ortopédicos para
niños y adultos, y a la fabricación de botas.
A diferencia de periodos anteriores, en lo que va de año muestran
saldos positivos en sus planes de producción, gracias en buena
medida a una mejor planificación y la estabilidad en la entrada de
los insumos contratados. Esto impidió a su vez la interrupción
productiva que años atrás se prolongaba muchas veces hasta por
espacio de seis meses.
Como es de suponer, dichas garantías hicieron que no fluctuara la
fuerza laboral. "La gente no está decepcionada como antes. Tenemos
con qué trabajar y contamos con suficientes brazos para asumir los
planes", dice Odalis.
Precisa que esta vez tienen el desafío de producir 140 mil pares
de botas con destino al sector agropecuario, programa que marcha sin
contratiempo alguno. Se muestra satisfecha con la adquisición de
fuerza laboral joven, incorporada en lo esencial a la línea de
montado.
Lázaro Oviedo, al frente del proceso productivo y de la calidad
en la fábrica 103, explica que los operadores están saliendo bien,
en correspondencia con los resultados finales de la producción, y
que hasta los indirectos reciben estimulación, por vez primera en
mucho tiempo.
"Eso sí, todo va como ha sido previsto, sin rechazo de productos
ni quejas por parte de ningún cliente", subraya.
Belkis Cinta Pérez, directora de la pequeña industria, se alegra
de la entrada de piezas de repuesto para paliar el estado del
equipamiento ya obsoleto.
"Recibimos en lo fundamental un motor para mantener en activo la
máquina de cocer suelas y otras piezas para las máquinas de la línea
de preparo. Sin ser una renovación tecnológica constituye una ayuda
que prolonga la vida de los equipos".
NO REPETIR LOS MALOS PASOS
Odalis, otros directivos y experimentados operarios de este
sector, con tradición en Matanzas, se muestran optimistas y hacen
notar la voluntad de continuar recuperando la empresa, y producir
con eficiencia, donde todavía hay espacios por aprovechar.
Poder mantener esos crecimientos es en primer lugar una
responsabilidad administrativa. Para no repetir los malos pasos,
esta entidad debe reconquistar su esplendor sin sobresaltos,
calzando a la medida sus posibilidades.
Y para ello, no debe soslayarse en lo más mínimo el papel de la
contabilidad y el control interno como instrumentos insustituibles
de la gestión empresarial. |