Siria
rechazó imputaciones de la alta comisionada de la ONU para los
Derechos Humanos, Navi Pillay, al considerarlas que están basadas en
falsedades y fabricaciones y sin que se haya molestado en
verificarlas.
En una carta dirigida a esa funcionaria de la ONU,
la cual circula hoy aquí, el Ministerio de Relaciones Exteriores
sirio la acusa de abandonar su trabajo para convertirse en fiscal
contra los países que Occidente ha escogido como blancos.
"Se supone que la alta comisionada de la ONU
asumiera la responsabilidad de su puesto y reseñara con honestidad
las violaciones a los derechos humanos que cometen en Siria los
grupos armados terroristas, y en cambio recopila calumnias y
fabricaciones, y las propaga como si fueran hechos, sin molestarse
en verificarlas", subraya la misiva.
Es asombroso -agrega- que utilice los recursos
humanos y financieros de la ONU contra Siria para articular mentiras
y hacer exigencias totalmente fuera de su jurisdicción.
La postura contra Siria de la alta comisionada se ha
hecho evidente en la medida que ignora el terrorismo del que es
víctima el pueblo sirio a manos de los grupos armados apoyados desde
el exterior, y desecha la gran cantidad de evidencia sobre crímenes
de lesa humanidad perpetrados por esas bandas, resalta el documento.
En su carta, la Cancillería denuncia que la alta
comisionada permanece impasible ante los seis mil 143 civiles sirios
que han matado los grupos terroristas o los mil 590 ciudadanos que
han sido secuestrados, y de los que todavía se desconoce la suerte
de dos terceras partes.
El Ministerio del Exterior afirma que el gobierno
sirio se comprometió a investigar todos los alegatos sobre
violaciones de los derechos humanos, pero se quejó de que la alta
comisionada no ha compartido ninguna de las imputaciones que ha
recibido, "ni tampoco se ha esforzado por contribuir a una solución
pacífica, lo cual indica que debe revisar su postura respecto a
Siria", concluye.
A su vez, el representante sirio ante la ONU, Bashar
al-Jaafari, denunció que el actual presidente de turno de la
Asamblea General de la ONU, el diplomático catarí Nassir Abdul Aziz
al-Nasser, boicoteó su participación en la sesión efectuada la
víspera en la que Kofi Annan se dirigió a ese foro.
En entrevista con la agencia de noticias SANA, al-Jaafari
acusó a al-Nasser de utilizar a la Asamblea General para impulsar la
agenda anti-siria de Catar y Arabia Saudita, y para lograrlo viola
las normas internacionales establecidas y las de ese órgano.
Repudió que el diplomático catarí, haciendo uso de
su potestad como presidente de ese foro, le impidió hacer una
pregunta al enviado especial de la ONU, y también ordenó que
detuvieran la transmisión de televisión de la sesión cuando le
correspondió el turno para dirigirse al pleno.
"La actitud de al-Nasser quien no está interesado en
que termine la violencia en Siria, como dice estar, no tiene
precedente en la transgresión de los procedimientos de la Asamblea
General de la ONU, lo cual evidencia la interferencia de Catar y su
intención de usar este foro como plataforma contra Siria", condenó
al-Jaafari, informó PL.