La
brecha entre ricos y pobres en el Reino Unido es cada vez más
notoria; mientras de un lado aumenta la indigencia en cifras
alarmantes, por otro los millonarios evaden impuestos en cifras
también alarmantes.
Recientes datos oficiales dan cuenta de que en la nación europea
el número de familias sin hogar creció en un 14 %, principalmente
como consecuencia de los recortes del gasto público, los altos
precios en los alquileres y una pesada carga impositiva.
De acuerdo con las solicitudes de ayuda recibidas por los
ayuntamientos a inicios de marzo, en la actualidad viven en suelo
británico unas 49 mil familias sin techo, frente a las cerca de 42
mil registradas en el 2010.
Analistas estiman que ese registro, el más elevado en una década,
podría ser mucho mayor.
Para el secretario de Estado de Vivienda, el conservador Grant
Shapps, esas problemáticas se deben a la endeudada economía heredada
del anterior gobierno laborista.
Por su parte, el parlamentario por esa formación opositora y
ministro de Vivienda en la sombra, Jack Dromey, responsabilizó al
Ejecutivo del primer ministro David Cameron.
A juicio de Dromey, las medidas económicas de la actual
administración de conservadores y liberaldemócratas provocan aumento
del desempleo, encarecimiento del combustible y mayor restricción de
los ingresos al hogar, en una generación.
Campbell Robb, director general de Vivienda, considera que la
citada cifra constituye un recordatorio impactante de la brecha
entre los ricos y quienes carecen de un techo digno en este país.
Una encuesta divulgada a inicios de marzo por Channel 4 revela
que el 59 % de los inquilinos británicos ven como imposible poseer
un inmueble propio, mientras que el 76 % reconoce la existencia de
una crisis habitacional.
Esos resultados ilustran la magnitud y la gravedad de la
situación inmobiliaria existente en la nación británica, comentó
Robb.
Señaló además que cada dos minutos alguna familia se enfrenta a
la triste realidad de perder su casa.
Entretanto, activistas de organizaciones humanitarias advierten
sobre un posible empeoramiento en los próximos meses como
consecuencia del impacto de los recortes en las prestaciones
sociales.
Por esa causa, miles de familias y jóvenes vulnerables se ven
obligados a vivir en la calle o en albergues con escasas condiciones
de habitabilidad, afirman esas entidades.
Nuestros peores temores se están cumpliendo. Nos enfrentamos a
una tormenta perfecta de recesión económica, aumento del desempleo y
alza de la demanda de domicilios asequibles, afirmó Leslie Morphy,
director ejecutivo de la crisis en el Reino Unido.
La organización caritativa Centrepoint llamó la atención sobre la
cantidad de jóvenes sin hogar, la cual ascendió en el 2011 a 17 mil
frente a los 15 500 registrados un año antes.
Esa entidad estima que el número de personas de ese segmento
poblacional viviendo en albergues o durmiendo en la calle podría
triplicar la cifra oficial.
Reino Unido necesita desesperadamente más viviendas y más apoyo a
los jóvenes para ayudarles a encontrar un trabajo y tener éxito en
la vida independiente, afirmó Seyi Obakin, director ejecutivo de
Centrepoint.
Como parte de las restricciones, el Gobierno de Londres recortó
el subsidio a las familias pobres, y suprimió otras prestaciones,
consideradas como pilares del sistema de bienestar en los últimos 80
años.
Recientemente, el Instituto de Estudios Fiscales pronosticó un
crecimiento casi nulo de los ingresos reales para los ciudadanos
británicos en el próximo lustro.
Serán prácticamente los mismos que los existentes en el 2002,
auguró esa entidad en su informe anual.
A tales cifras se suman las proyecciones de débil crecimiento en
el Reino Unido en términos económicos, con 0,7 % en el 2012,
significativamente inferior al 2,5 % estimado el pasado año.