MOSCÚ. — Estados Unidos posee dos tipos de libertades de
expresión: la que alienta y la que castiga, denuncia este jueves el
canal Russia Today (RT) al comentar el doble rasero aplicado por
Washington en su empleo de Internet.
Mientras la Casa Blanca gasta millones de dólares para promover
lo que defiende como libertades en el ciberespacio por todo el
mundo, los legisladores norteamericanos intentan imponer nuevas
regulaciones en esa esfera, señala la versión en inglés del canal
ruso.
Apenas pasadas las protestas contra legislaciones que, bajo el
pretexto de luchar contra la piratería, intentaron imponer cotas a
la información en la red de redes, los congresistas experimentan
ahora con otra acta de similares propósitos, la Cispa, destaca RT.
Estados Unidos gastó desde el 2008 unos 76 millones de dólares
para promover la llamada libertad de expresión en Internet en el
orbe, sobre todo, en naciones con las cuales mantiene difíciles
relaciones, señaló el exfuncionario del Departamento de Estado Peter
Van Buran.
La ayuda estuvo dirigida a blogueros y periodistas de medios
online de su conveniencia, declaró a RT Van Buran, expulsado de la
mencionada dependencia estadounidense, tras escribir un libro sobre
los fracasos de la política de Washington en Irak.
Al mismo tiempo, el Departamento de Estado encontró las
inconveniencias de la Internet, luego de las revelaciones publicadas
por el sitio Wikileaks sobre los desmanes del Pentágono durante su
ocupación en Irak y en Afganistán.
Tras convertir al jefe de Wikileaks, Julian Assange, en su
enemigo, Estados Unidos gastó más dinero aún para eliminar la
liberad de expresión en el ciberespacio, en especial, allí donde
ello favorecía sus intereses, señaló Van Buran.
Washington no sólo persigue a organizaciones encargadas de
filtrar informaciones incómodas como Wikileaks, sino a cualquier
bloguero o medio de prensa digital que pueda hacerlo, afirma RT.
Mientras la Casa Blanca promociona el uso democrático y una
declarada libertad de expresión en Internet en Medio Oriente o
China, compañías norteamericanas suministran a estados como Bahrein,
Arabia Saudita o Kuwait, equipos para controlar la red de redes.