Líderes árabes llamaron este jueves en Bagdad a una solución
política en Siria y rechazaron cualquier intervención extranjera en
la crisis, pero el aparente consenso diplomático dejó traslucir
hondas divergencias en las acciones prácticas hacia Damasco.
Al concluir la 23 cumbre ordinaria de la Liga Árabe (LA), el
hecho de que sólo asistieron 10 de los 21 jefes de Estado
convocados, y la exclusión deliberada de Siria, evidenciaron una
polarización de posturas, sobre todo por el apoyo de países del
Golfo Pérsico a la oposición, reporta Prensa Latina.
La Declaración de Bagdad y resoluciones adoptadas por los
mandatarios expresaron el deseo de que se ejecute de inmediato el
plan de seis puntos propuesto por el enviado especial de la ONU y la
LA, Kofi Annan, el cual ya aceptó el presidente Bashar Al-Assad.
Esos documentos, sin embargo, ratificaron la validez de todas las
resoluciones adoptadas por la organización panárabe respecto al
contencioso sirio, la mayoría con enfoques hostiles a Al-Assad y
alineadas con las presiones y sanciones de potencias occidentales.
Incluso, en los debates plenarios fue palmario el antagonismo
entre países como Irak y el Líbano, favorables a una vía negociada
para solucionar la crisis, y las monarquías del Golfo Pérsico, en
particular Arabia Saudita y Catar, decididas a dar más armas a los
sublevados.
El canciller iraquí, Hoshyar Zebari, reiteró en rueda de prensa
conjunta con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil El-Arabi,
que su país se oponía a cualquier variante militar para encarar el
tema sirio, y apeló a todos los beligerantes a aceptar un diálogo
nacional.
Por su parte, El-Arabi señaló que no ha existido un cambio de
postura de la entidad, que hasta hace poco exigía la renuncia de Al-Assad,
pero indicó que las resoluciones previas y la adoptada en Bagdad
tienen como propósito detener lo que calificó de baño de sangre.
Zebari valoró de exitosa la cumbre e intentó restar importancia a
que sólo asistieron 10 estadistas, al tiempo que evitó responder a
declaraciones del primer ministro y canciller catarí, jeque Hamad
bin Jassim bin Jaber bin Muhammad Al Thani.
Al-Thani señaló que Catar se hizo representar por un embajador
porque de esa forma quería enviar un mensaje a Irak, tanto por su
visión diferente sobre Siria como por la supuesta interferencia del
gobierno chiita en los asuntos de países musulmanes sunnitas.
Entretanto, la reunión también condenó la política israelí contra
el pueblo palestino, el ultraje a sitios sagrados islámicos como la
mezquita Al-Aqsa, de Jerusalén, la transición pacífica del poder en
Yemen, derechos humanos y de las mujeres, entre otros.
También se adoptó un texto contra el terrorismo en todas sus
manifestaciones, un llamado a la estabilidad de Somalia, de impulso
a la denominada acción árabe conjunta y de aval al estatuto del
Parlamento Árabe.