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Vaquerías encuentran el camino
En Holguín, cerca de 40 unidades muestran una
nueva cara. Lo esencial es garantizar comida y buen trato a los
animales
GERMÁN VELOZ PLACENCIA
La economía cubana necesita del incremento de la producción de
leche, una vez que la incapacidad para satisfacer la demanda interna
obliga a acudir año tras año al mercado mundial con el propósito de
obtener el producto en polvo y repetir el desacierto implicará
gastos mayores. Según recientes informaciones de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los
lácteos forman parte de los alimentos que reportaron una subida de
precio próxima al 2 % entre finales del 2011 y enero del presente.
Comida
permanente y buen trato necesitan los animales, aseguran ahora con
el estímulo productivo.
Una de las vías obligadas para revertir el panorama desfavorable
es la recuperación de las vaquerías, opina Antonio González
Consuegra, subdelegado de ganadería en Holguín, quien aclara que
desde octubre del pasado año en la provincia han transformado
conceptual y materialmente cerca de 40 instalaciones. Realmente
comienzan a dotarlas de los atributos que nunca debieron desposeer.
"La esencia de la recuperación es la siembra del alimento
necesario en cada vaquería. El análisis tiene en cuenta las
hectáreas de tierra disponibles en relación con las unidades de
ganado mayor y el rebaño de hembras.
"Concluimos el 2011 con más de 28 mil vacas en ordeño en las
diferentes formas productivas, las cuales aportaron 34,9 millones de
litros de leche, pero estamos convencidos de que podemos rebasar los
36 millones. Al cerrar agosto, esos animales promediaron alrededor
de tres litros, sin duda una cifra muy baja. La causa fundamental
fue la falta de comida.
"No ha sido correcta la atención a las vacas gestantes, las
cuales debemos cuidar más en el periodo de siete a nueve meses, para
que nazcan terneros fuertes y estas salgan en buenas condiciones del
parto.
"En el actual año nos proponemos llevar a 30 mil las vacas en
ordeño, pero necesitamos elevar la natalidad hasta el 65 %".
En
la Vaquería Típica No. 13 (Granja Pecuaria 6 de Agosto) comenzaron
las primeras acciones para poner fin al lamentable estado en que se
encuentran estas unidades.
TRAS LA META, CONTINUAR
A mediados del próximo año Holguín pretende haber recuperado las
215 vaquerías que posee, asevera Carlos Manuel Céspedes Núñez, jefe
del departamento de Producción Animal de la subdelegación de
ganadería en el territorio. "En febrero se incorporaron a este
movimiento los 14 municipios de la provincia", argumenta.
Estima que si las acciones transformadoras en conjunto han sido
bien recibidas por los trabajadores de la ganadería, la
rehabilitación de las vaquerías típicas añade mayor satisfacción.
De estas últimas Holguín posee 51 unidades, distribuidas
principalmente en los municipios de Calixto García, Cueto y Mayarí.
Fueron construidas en la década del setenta del pasado siglo y su
estructura incluye naves de concreto, tanques elevados y áreas de
pastoreo divididas en cuartones delimitados por cercas
electrificadas, pero el paso del tiempo, la violación de las fases
de mantenimiento, la llegada del periodo especial y la falta del
pienso industrial utilizado como alimento principal, así como las
acciones depredadoras por no aplicar efectivas medidas de protección
de las instalaciones y los medios, las colocaron en el estado
lamentable que hoy comienza a revertirse.
TRABAJAR CON CONFIANZA
Las sonrisas y el testimonio del ordeñador Yoel Quintana bastan
para entender los cambios operados en la Vaquería Típica No.14, de
Birán: "Llevo aquí poco más de un año y de la situación lastimosa
que encontré no queda nada. Fueron reparadas las naves de sombra y
maternidad, la sala de ordeño, el cepo para el trabajo de
inseminación artificial y diagnóstico. Ya tenemos los bombillos
necesarios para trabajar por las madrugadas, lo cual era una
tragedia por la falta de iluminación".
Félix Valdés Montero, especialista en producción de la granja
pecuaria 6 de Agosto, a la que pertenece la unidad, explica que
sembraron con caña ocho hectáreas y tienen seis acondicionadas para
king grass. Igualmente, otra ha sido declarada como parcela
experimental, en la cual crecen diversas variedades de plantas.
"Hicimos diez cuartones para las vacas y pronto completaremos los
14. Empezamos a rotar los animales por los terminados y se ve el
resultado: aprovechan mejor el pasto, porque caminan menos".
Asimismo, recuperan el pastoreo nocturno, ahora limitado hasta
las 10 p.m., hora en que las vacas retornan a las naves donde les
depositan comida. El propósito es crear paulatinamente las
condiciones que permitan al ganado amanecer en los cuartones de los
potreros.
El administrador de la UBPC, Juan Carlos Domínguez, no teme
asegurar que la vaquería implantará el doble ordeño en el quinto mes
del presente año, de manera que obtendrá 300 litros de leche al día.
Ahora tienen en producción 30 vacas, pero en el periodo mayo-agosto
se esperan los partos de 82 animales, porque retomaron la
recuperación de la inseminación artificial, consolidan la base
alimentaria, cuidan con esmero los animales y seleccionaron las
hembras con mejores cualidades lecheras.
Juan Carlos cree que es un crimen no aprovechar este rebrote de
confianza de los ganaderos en sus propias fuerzas, pues, según lo
percibe, el cambio grande también ocurre en la mente.
Y esto no se debe perder de vista, porque si bien faltaron y aún
no alcanzan los recursos, la capacidad productiva y el prestigio de
los ganaderos del territorio también padecen otras adversidades,
entre ellas, descuidos, malas decisiones, deficiente organización,
violaciones de disposiciones técnicas, poca atención a la fuerza
laboral, desorientación y falta de empuje colectivo y personal.
Esperemos que, junto a la recuperación de los estilos de trabajo
que no debieron perder las vaquerías, logren desterrarse estos
vicios. |