BAGDAD. — El ministro de Relaciones Exteriores de
Irak, Hoshyar Zebari, rechazó este miércoles cualquier intervención
extranjera en Siria y afirmó que su gobierno respalda la iniciativa
diplomática propuesta de conjunto por la ONU y la Liga Arabe.
Zebari recalcó la postura del gobierno iraquí en una
sesión plenaria con sus homólogos de otros 20 países árabes que
asisten en Bagdad al segmento ministerial previo a la 23 cumbre
ordinaria de jefes de Estado, que tendrá lugar mañana miércoles.
Subrayamos que debe haber una solución política y un
diálogo nacional, y rechazamos la intervención extranjera a fin de
preservar la unidad de Siria , puntualizó el jefe de la diplomacia
de este país, que por primera vez desde 1990 alberga una cumbre de
ese tipo.
Agregó que Bagdad apoya y está comprometida con la
decisión de la Liga Árabe (LA), y expresa su respeto respecto a los
esfuerzos ejercidos por el enviado especial conjunto de la ONU y la
organización panárabe, Kofi Annan, quien estará mañana en esta
capital.
La reunión a nivel de cancilleres sirvió para que
Irak pidiera a los demás países de esa comunidad que restituyan la
solidaridad que le profesaban antes de invadir Kuwait en 1990,
mientras la LA vaticinó que Bagdad emergerá de la cumbre regional
como fuente de poder.
En ese sentido, el primer ministro iraquí, Nouri Al-Maliki,
dijo a los cancilleres árabes que su gobierno no debe avergonzarse
por reconocer errores, como hacen unos países con otros, y urgió a
todos a reexaminar sus posturas previas en general.
Debemos todos marchar detrás de un pensamiento
claro, no digo que debamos coincidir completamente en eso, pero al
menos tener un acuerdo sobre estrategias generales sobre el trabajo
árabe conjunto y el regreso a la solidaridad árabe, puntualizó.
Agregó que cuando el gobierno del entonces
presidente Saddam Hussein invadió Kuwait, la solidaridad árabe
afectó negativamente a Irak y , por ello, los iraquíes no deben
permitir nunca más aventuras para causar daño al futuro trabajo
árabe.
Por otra parte, el secretario general de la LA,
Nabil El-Arabi, afirmó que el proyecto de la ya conocida como
Declaración de Bagdad será finalizado y divulgado al término de la
cita de la que Irak recobrará su estatus regional y en el mundo
árabe.
En su discurso ante los cancilleres, El-Arabi auguró
que Irak emergerá como una fuente de poder al finalizar esta cumbre,
cuyo texto de cierre incluye nueve puntos enfocados en la causa
palestina, la situación en Siria y Yemen, y el hambre y la pobreza
en Somalia.
Asimismo, habrá pronunciamientos concretos sobre la
necesidad de hacer de Medio Oriente una zona libre de armas
nucleares, y combatir al terrorismo internacional.