Muchos de los campos de refugiados que inundaron la capital, y
que reconfiguraron la realidad del país, han desaparecido con la
aplicación del programa 16/6. El plan del Gobierno de Michel
Martelly ha logrado reubicar a familias de seis campamentos y
rehabilitar 16 barrios para solventar la precaria situación de los
damnificados. Sin embargo, la solución viene de a poco, todavía
quedan unos 500 mil individuos —casi la tercera parte del total—
viviendo en campamentos de lona, en condiciones infrahumanas.
Al ser interrogado al respecto, el canciller Laurent Lamothe
comentó a este diario que con el programa 16/6 se ha reubicado a más
de 25 mil personas. "Estamos satisfechos del resultado —puntualizó—,
ahora también tenemos un plan para mover a más de 6 000 familias o
30 mil personas en viviendas que estamos construyendo en Mont Cabrit.
El programa va bien, pero sabemos que todavía tenemos mucho trabajo
por hacer".
En Petion Ville y en áreas aledañas al Palacio Presidencial han
renacido la mayoría de los parques transformados, hasta hace poco,
en auténticos barrios laberínticos de callejuelas y chabolas de
plástico, madera, basura y miseria. En el Champs de Mars, ubicado en
el centro de la capital se avizoran nuevamente los monumentos a la
abolición de la esclavitud, a Henry Christophe, a Petion, y a
Dessalines.
La ciudad despierta, se regocija con su nueva realidad todavía
triste pero con atisbos de esperanza. No podía ser de otro modo. Y
es que realmente se comienza a percibir el color vivo y muy peculiar
de sus calles aún con montañas de desechos, bloques fraccionados de
construcciones centenarias, escombros de tejas cubiertas de musgo,
osamentas de vigas y techos inclinados a punto de caerse.