WASHINGTON, 26 marzo.— Inmigrantes indocumentados en California,
Estados Unidos, viven temerosos de ser deportados debido a la
colaboración entre los departamentos de policía locales y las
autoridades de emigración, reveló hoy un estudio.
Personas sin papeles sobreviven tratando de evitar contacto con
las autoridades locales, pues las leyes antiemigrantes pretenden
hacerle la vida más difícil indicó el documento elaborado por el
Centro para el Progreso estadounidense (CAP, por sus siglas en
inglés) y académicos de universidades californianas.
Pero hay que recordar que estas personas también son parte de la
comunidad y que su miedo afecta cuando ellos son testigos de algún
crimen y se abstienen de colaborar por temor, señaló Ángela Kelley,
vicepresidenta de Políticas de Inmigración del CAP.
Los indocumentados han desarrollado estrategias para sobrevivir
en un ambiente considerado hostil, comentó el diario californiano.
Por ejemplo, algunos inmigrantes evitan acompañar a sus hijos a
la escuela por miedo a ser cuestionados por los agentes policiales,
mientras que otros evitan todo tipo de lugares públicos, ilustró.
Según la pesquisa, Escondido, Anaheim, Oceanside son las ciudades
del sur del occidental donde la vida de los inmigrantes está más
cargada de ansiedad, estrés y miedo, así como en aquellas
localidades en el norte del condado de San Diego.
Una encuesta realizada en estas comunidades destacó que el 43 por
ciento de las personas sentían que la Policía no los trataba
justamente y el 33 por ciento reportó que temían que la interacción
con las autoridades terminaría en un proceso de deportación, señaló
el rotativo.
Diversos estimados señalan que en Estados Unidos subsisten unos
300 mil casos de personas en un limbo migratorio sobre quienes pesa
la orden de salida definitiva.
Luego de tres años en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama
mantiene incumplida su promesa de dictar una reforma migratoria
justa, aunque rompió el récord de deportaciones en el último año
cuando repatrió a cerca de 400 mil indocumentados.
Frente a la vacilación federal sobre el asunto, estados como
Alabama, Arizona, Georgia, Carolina del Sur, Utah e Indiana pretende
oficializar leyes antiemigrantes, cuyo perfil racista busca
satanizar la permanencia de los sin papeles en sus territorios.
El gobierno gastó entre 11 mil y 25 mil millones de dólares para
deportar a cerca de 1,1 millones de los sin papeles desde el inicio
de la actual administración, demuestran cifras del Servicio de
Control de Inmigración.