El presidente ruso, Dmitri Medvedev, y su similar estadounidense,
Barack Obama, retomaron este lunes el diferendo sobre el escudo
antimisil, al reunirse en Seúl, en el marco de una cumbre sobre
seguridad nuclear.
Medvedev reconoció que ambas partes mantuvieron invariables sus
respectivas posiciones, pero consideró que toca ahora el trabajo a
los inspectores técnicos sobre armamentos, reporta prensa Latina.
Aún hay tiempo para llegar a un acuerdo y aunque mantenemos
posiciones diferentes, el diálogo es posible e incluso necesario,
señaló el jefe de Estado ruso, citado aquí por la televisión local.
Para ello, apuntó, contamos con la experiencia de las positivas
negociaciones en torno a la firma del Tratado de Limitación y
Reducción de Armas Estratégicas (START-3), rubricado en Praga en
abril de 2010.
De su lado, Obama expresó la disposición de Washington de iniciar
nuevas negociaciones para la ulterior reducción del arsenal nuclear,
el cual debe limitarse a mil 500 ojivas por ambas partes en el 2020.
La prensa local recuerda recientes declaraciones del primer
ministro ruso, Vladimir Putin, quien asume la presidencia el 7 de
mayo venidero, sobre el desarrollo por el Pentágono de armas
convencionales tan potentes como las atómicas, pero sin efecto
radiactivo.
El ayudante presidencial ruso Serguei Prijodko afirmó ayer que su
país demanda a Occidente argumentos claros, objetivos y con
basamento técnico y geográfico para borrar cualquier sospecha de que
el escudo antimisil en Europa pueda estar dirigido contra la defensa
rusa.
Durante las pláticas de Obama y Medvedev, también figuró la
crisis en Siria, obre la cual Moscú y Washington mantienen
diferencias visibles. Rusia aboga por una solución pacífica a la
crisis y el fin de las hostilidades, tanto por el gobierno como por
grupos armados.
Además, Obama consideró que en el caso de Irán el tiempo se acaba
para resolver por la vía diplomática el diferendo en torno al
programa nuclear de la República Islámica.
Teherán considera que la Casa Blanca fabricó un conflicto en
torno a su programa atómico y defiende el carácter pacífico de éste,
así como su derecho a producir combustible nuclear. Moscú recién
calificó de gran error el intento de una solución bélica del caso
iraní.