La oposición siria efectuó estelunes una reunión en Turquía con
el fin de allanar sus diferencias previo al encuentro del llamado
grupo Amigos de Siria, previsto para el próximo domingo en Estambul.
Según fuentes allegadas a los participantes en la cita, el
denominado Consejo Nacional Sirio (CNS) busca unificar criterios
respecto a sus maniobras apoyadas por Occidente y cuyo propósito
radica en forzar la salida del presidente Bashar Al Assad, reporta
Prensa Latina.
La oposición siria es presionada por las grandes potencias,
principalmente por Estados Unidos, para que unifique sus esfuerzos y
acuerde posiciones en una única plataforma, advirtieron en Ankara
fuentes periodísticas.
A la reunión de Estambul está prevista la participación de 50
países árabes y occidentales, así como varias organizaciones
internacionales a favor de aumentar las presiones contra el estado
levantino. Esta sería la segunda conferencia de los llamados Amigos
de Siria.
El citado grupo efectuó un primer encuentro en Túnez en febrero
último para hallar una solución a la crisis creada en esa nación, en
ausencia de Damasco pero con la presencia del ilegítimo CNS, que
exigió allí ayuda militar.
Rusia, China, El Líbano y otros estados rechazaron la invitación
a ese encuentro por considerar que propugnaría una mayor intromisión
en los asuntos internos de un país soberano.
El gobierno sirio, por su parte, lo calificó como una cita de
enemigos y denunció los llamados para financiar a la oposición
armada porque constituye "apoyar el terrorismo y perjudicar
directamente los intereses del pueblo".
Además de acoger esa segunda conferencia, Turquía también trabaja
para unificar y respaldar a la oposición del vecino país, denuciaron
autoridades de Damasco.
Mantendremos estrechos contactos como parte de los esfuerzos para
ampliar el CNS y fortalecer su base social, dijo a periodistas el
ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu.
También comentó sobre la posible creación de "zonas de
contención" en la frontera común con Siria para albergar a los
refugiados que llegan a Turquía.
Sin embargo, analistas aseguran que esos campamentos se
convertirán en bases militares donde los insurgentes sirios pueden
reagruparse y rearmarse bajo el amparo turco.