Ante un país signado por la violencia, el papa Benedicto XVI
habló en México sobre el amor, la paz, la reconciliación, la
esperanza y de mirar hacia el corazón en momentos de dolor.
Los diferentes mensajes tras su llegada a Guanajuato el viernes
23 de marzo, en su primera visita a una nación hispanohablante de
América Latina, estuvieron relacionados con esos conceptos,
especialmente en la homilía que ofreció durante la misa del domingo
25 ante casi medio millón de fieles, reporta Prensa Latina.
Las palabras de Benedicto XVI contra la criminalidad y la crisis
de inseguridad calmaron a una nación mayoritariamente católica que
clama a gritos el fin de las muertes.
Solo en los últimos seis años, de acuerdo con cálculos de
organizaciones de derechos humanos y de prensa, han perdido la vida
más de 50 mil personas e, incluso, se especula que el número podría
remontarse a 60 mil en poco tiempo.
Pero, para los católicos revistió un significado el que su máximo
guía espiritual haya abordado los tópicos del poder del bien y la
esperanza al pie del Cerro del Cubilete, donde se yergue el
santuario del Cristo Rey.
El punto más alto del Cerro se ubica a dos mil 600 metros sobre
el nivel del mar y es el centro geográfico de la República de
México.
Precisamente en su mensaje del quinto domingo de Cuaresma, el
Papa expresó que el reino de Cristo no se basa en la violencia, sino
en el amor y apuntó que Dios no quiere la muerte del pecador, sino
que se convierta y viva.
Aludió a un pueblo que tiene un corazón puro, sincero y humilde y
pidió porque la Virgen María continúe acompañando y amparando a sus
queridos hijos mexicanos y latinoamericanos para que les ayude a
promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la
solidaridad.
Alentó a los fieles a despojarse de cualquier tentación de fe
superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente, y que
superen el cansancio.
Benedicto XVI bendijo también 140 imágenes de la Virgen de
Guadalupe (de un metro con 68 centímetros), tomadas de la original
que se encuentra en el Distrito Federal, en la Basílica dedicada a
la Morenita de Tepeyac (como se le conoce), patrona de México.
Antes, el guía espiritual de la Iglesia católica enunció que bajo
la dulce mirada de de la Guadalupe confiaba en que esta pudiese
auxiliar a la nación a superar el narcotráfico, la criminalidad, la
corrupción, la crisis de valores, la división de las familias, la
migración forzada, la pobreza y la violencia doméstica.
Para ver y saludar a Benedicto XVI, miles de fieles se
desplazaron desde distintos puntos de la geografía nacional hasta
Guanajuato. Algunos pasaron hasta dos noches durmiendo a la
intemperie con el objetivo de escuchar la palabra del Vicario de
Cristo.
El presidente Felipe Calderón y los candidatos a la Presidencia:
Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez
Mota y Gabriel Quadri, estuvieron entre los invitados a la misa de
Su Santidad.
Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional (PAN), fue de
las primeras en arribar al Parque Bicentenario y posteriormente lo
hizo Quadri, del Partido Nueva Alianza (Panal).
Mientras, López Obrador, abanderado del Movimiento Progresista,
llegó poco después y por último Peña Nieto, del Partido
Revolucionario Institucional (PRI).
Aunque algunos analistas insinuaron acerca de un posible
intercambio del Papa con los aspirantes a la silla de la Residencia
Oficial de Los Pinos el próximo 1 de julio, la Iglesia aclaró que Su
Santidad no venía a México a reunirse con políticos ni partidos.
En su agenda mexicana, el jefe de Estado del Vaticano recibió las
llaves de las ciudades de León, Guanajuato y Silao; ofició una misa
privada en el Colegio Miraflores, su residencia durante la estadía
en el país, y se puso hasta un típico sombrero de charro mexicano.
También sobrevoló, al igual que los hizo su antecesor Juan Pablo
en 1979, el Cerro del Cubilete y se reunió con Felipe Calderón, con
quien abordó algunos de los principales desafíos que enfrenta el
mundo como el cambio climático y sus efectos, la seguridad
alimentaria y la lucha contra el hambre.
No faltaron tampoco en la conversación los deseos de avanzar
hacia el desarme nuclear y la necesidad de lograr un tratado
internacional sobre el comercio de armas pequeñas y ligeras, toda
vez que su proliferación ha favorecido la acción criminal del
flagelo de la delincuencia organizada.
El jerarca eclesiástico asistió igualmente a la celebración de
las Vísperas (liturgia que se realiza cuando termina el día y se
congregan para alabar al Señor) junto a obispos mexicanos y
representantes latinoamericanos, en su tercera jornada por estas
tierras antes de emprender la segunda parte de su gira pastoral en
Cuba.
En México los seguidores de la fe católica son ocho de cada 10
ciudadanos y los estados que concentran el mayor número de personas
que profesan esta religión son Guanajuato, Zacatecas y
Aguascalientes, según revelaron datos del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con las cifras, de los más de 112 millones de
habitantes del país, 82,7 por ciento son católicos, o sea, 92
millones 900 mil, mientras que 9,9 por ciento reconoce una religión
diferente y 4,7 expresan no tener alguna.
Se estima además que de los 43 millones 500 mil connacionales
menores de 20 años residentes en territorio azteca, 36 millones 200
mil son católicos y de estos el número más elevado corresponde a
niños de entre cinco y nueve años de edad.
Precisamente, un segmento poblacional al cual el Santo Padre
dirigió un mensaje desde los balcones de la Casa del Conde Rul, sede
de la reunión privada que sostuvo con Calderón el sábado 24 de
marzo.
Su Santidad aseguró: Ustedes ocupan un lugar muy importante en el
corazón del Papa, se condolió por los niños que soportan el peso del
sufrimiento, el abandono, violencia y hambre, y pidió por un país en
serenidad y armonía.
Pese a que ya se identificaba a este estado del centro de México
como el núcleo del catolicismo, el Inegi confirmó que en la
actualidad 94 por ciento de su población posee esa creencia,
mientras que en Zacatecas es 93,5 por ciento, Aguascalientes 93 y
Jalisco 92.
El estudio acotó que las entidades federativas del sur de esta
nación, junto con algunas de la frontera norte, tienen los mayores
porcentajes poblacionales que profesan una fe diferente a la
católica, lo que se asocia a la influencia de las iglesias
evangélicas y pentecostales.
Guanajuato cuenta con 46 municipios y unos cinco millones de
pobladores. Su historia la sitúa en punto de referencia obligada
nacional: es cuna de la independencia.
En 1810, el cura Miguel Hidalgo con la Guadalupe como estandarte
proclamó, en el pueblo de Dolores, la emancipación de México (Grito
de Dolores), levantó en armas a los feligreses en la madrugada del
16 de septiembre y ocupó la ciudad de Guanajuato unos días después,
el 30.
Diez años después de la última vez en que Juan Pablo II viajó a
este suelo (vino en 1979, 1990, 1993, 1999 y 2002), llegó Benedicto
XVI.
El sucesor 265 de Pedro retomó aquí el concepto del amor, una
posición espiritual a la que está apelando la Iglesia y transmitió
un lenguaje que le permitió acercarse a los católicos mexicanos.