El desfile anual en memoria del alzamiento griego en 1821 se
celebró bajo medidas de seguridad sin precedentes en Atenas,
impidiendo la repetición de pequeños enfrentamientos e
interrupciones de celebraciones anteriores, cuando los manifestantes
llamaron traidor al presidente, Karolos Papoulias.
Las protestas reflejan el descontento público por los asfixiantes
recortes impuestos por el Gobierno para asegurarse la financiación
que necesita de sus acreedores internacionales para mantenerse a
flote.
Las medidas, que incluyen grandes recortes a sueldos y pensiones,
han ayudado a sumir la economía griega en su peor recesión en cuatro
décadas, llevando el desempleo a un récord del 21 %.
Unos 4 mil policías se desplegaron por las acordonadas calles de
Atenas, con francotiradores en el tejado del Parlamento y otros
edificios de la céntrica plaza Syntagma, escenario de violentas
protestas contra la austeridad.
La policía también lanzó gases lacrimógenos a unos 200
manifestantes que intentaron interrumpir desfiles de estudiantes en
las ciudades de Heraclion y Chania, en la isla de Creta.