Junto a él, son más de un centenar los muchachos que aquí se
forman en la especialidad de Obrero Calificado en Albañilería. El
plantel cienfueguero también adiestra, en similar categoría de
enseñanza, dentro de las ramas de Instalación Hidráulico-Sanitaria y
Carpintería en blanco/Encofrado.
Rafael Santana Tamayo, director del José Gregorio Martínez, un
hombre que comenzó justamente como obrero calificado, afirma a
Granma que allí estudian 420 alumnos en las tres ramas
mencionadas. Casi 300 lo hacen en el primer año.
El próximo curso está previsto un crecimiento en la matrícula
para esta parcela estratégica de la Educación Técnica y Profesional,
la de obreros calificados, expresa la subdirectora de Enseñanza
Práctica, Zuanny Hernández Castañeda.
Al momento de nuestra llegada a la escuela, todo el primer año de
Albañilería (rama priorizada en el centro) se encontraba efectuando
sus prácticas en el polígono o taller polivalente del propio
plantel, como se deben hacer: con cemento, bloques, arena, plomada¼
Los profesores, al lado.
Los de segundo año, en plena práctica profesional, fueron
destacados en obras priorizadas de las empresas constructoras ECOA
37 y ECOI 6, definidas como aulas anexas. Presencia garantizada tras
el convenio firmado entre los ministerios de Educación y de la
Construcción, dice Hernández Castañeda.
Durante el año inicial, estos adolescentes reciben, entre otras
asignaturas, las de Materiales de la Construcción y Tecnología
—principales bases técnicas—, junto con Español e Historia, expresa
el alumno Ángel Luis Lamela Varela, quien ya aprendió a levantar
muros y a trabajar con los instrumentos, según manifiesta.
Los profesores José Arsenio Hernández y Alejandro Armas Fajardo,
de Ejecución de Obras; y Guillermo Alba Quintero, de Albañilería,
consideran que los estudiantes demuestran a través de su desempeño
la adquisición de habilidades en la colocación de losas, pisos,
marcos, puertas y ventanas¼
En opinión del futuro albañil Rogelio del Sol Fernández, lo más
estimulante de las prácticas es edificar una pared. De hecho
constituye lo que mayor satisfacción concita para sí, pues así "veo
el avance de la obra constructiva".
Isbel Vega Iznaga, también alumno, ya erigió el cuarto de una
casa. "Me atrevo a hacer la mayoría de las técnicas del oficio:
medir la plomada, tirar el cordel, zapata, serramento. Le estoy muy
agradecido a los profesores que nos han enseñado".
Asevera su compañero de estudios Juan Lay Stuart, que reciben el
adiestramiento requerido, con profesionalidad y mucho énfasis por
parte de los maestros sobre las medidas de seguridad a cumplir: usar
casco, la ropa adecuada, guantes; no emplear prendas, estar alejados
del peligro, limpieza y organización de herramientas¼
Todos tienen tremendas ganas de comenzar el segundo año. Etapa en
la cual, como dice Isbel, "ya estarán metidos de a lleno en lo
fuerte". Eso es cuanto anhelan: trabajar, construir, vivir de su
oficio y contribuir al desarrollo constructivo de su país.