Albañiles en camino

JULIO MARTÍNEZ MOLINA

Luis Lescaille Jiménez ha evocado, durante todo el curso de sus 17 años, la imagen de la figura paterna finalizando una construcción y comenzando otra. Él quiso ser albañil, como el "viejo". No lo pensó mucho y matriculó en septiembre pasado en el Instituto Politécnico de Cienfuegos José Gregorio Martínez.

Foto del autorLos estudiantes de Obrero Calificado en Albañilería, durante sus prácticas en el taller polivalente del centro.

Junto a él, son más de un centenar los muchachos que aquí se forman en la especialidad de Obrero Calificado en Albañilería. El plantel cienfueguero también adiestra, en similar categoría de enseñanza, dentro de las ramas de Instalación Hidráulico-Sanitaria y Carpintería en blanco/Encofrado.

Rafael Santana Tamayo, director del José Gregorio Martínez, un hombre que comenzó justamente como obrero calificado, afirma a Granma que allí estudian 420 alumnos en las tres ramas mencionadas. Casi 300 lo hacen en el primer año.

El próximo curso está previsto un crecimiento en la matrícula para esta parcela estratégica de la Educación Técnica y Profesional, la de obreros calificados, expresa la subdirectora de Enseñanza Práctica, Zuanny Hernández Castañeda.

Al momento de nuestra llegada a la escuela, todo el primer año de Albañilería (rama priorizada en el centro) se encontraba efectuando sus prácticas en el polígono o taller polivalente del propio plantel, como se deben hacer: con cemento, bloques, arena, plomada¼ Los profesores, al lado.

Los de segundo año, en plena práctica profesional, fueron destacados en obras priorizadas de las empresas constructoras ECOA 37 y ECOI 6, definidas como aulas anexas. Presencia garantizada tras el convenio firmado entre los ministerios de Educación y de la Construcción, dice Hernández Castañeda.

Durante el año inicial, estos adolescentes reciben, entre otras asignaturas, las de Materiales de la Construcción y Tecnología —principales bases técnicas—, junto con Español e Historia, expresa el alumno Ángel Luis Lamela Varela, quien ya aprendió a levantar muros y a trabajar con los instrumentos, según manifiesta.

Los profesores José Arsenio Hernández y Alejandro Armas Fajardo, de Ejecución de Obras; y Guillermo Alba Quintero, de Albañilería, consideran que los estudiantes demuestran a través de su desempeño la adquisición de habilidades en la colocación de losas, pisos, marcos, puertas y ventanas¼

En opinión del futuro albañil Rogelio del Sol Fernández, lo más estimulante de las prácticas es edificar una pared. De hecho constituye lo que mayor satisfacción concita para sí, pues así "veo el avance de la obra constructiva".

Isbel Vega Iznaga, también alumno, ya erigió el cuarto de una casa. "Me atrevo a hacer la mayoría de las técnicas del oficio: medir la plomada, tirar el cordel, zapata, serramento. Le estoy muy agradecido a los profesores que nos han enseñado".

Asevera su compañero de estudios Juan Lay Stuart, que reciben el adiestramiento requerido, con profesionalidad y mucho énfasis por parte de los maestros sobre las medidas de seguridad a cumplir: usar casco, la ropa adecuada, guantes; no emplear prendas, estar alejados del peligro, limpieza y organización de herramientas¼

Todos tienen tremendas ganas de comenzar el segundo año. Etapa en la cual, como dice Isbel, "ya estarán metidos de a lleno en lo fuerte". Eso es cuanto anhelan: trabajar, construir, vivir de su oficio y contribuir al desarrollo constructivo de su país.

 

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