LIMA, 14 marzo.— La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y
Energía de Perú aseguró hoy que el Gobierno enfrenta a las
organizaciones mafiosas, que financian la minería ilegal en 21
regiones.
El presidente de la institución, Pedro Martínez, afirmó que esa
actividad causa daños irreversibles al medio ambiente y la salud de
la población, por lo que quienes se oponen a la erradicación de esas
prácticas no son mineros de subsistencia.
Ante la situación que vive el país con la minería ilícita convocó
a los implicados a retomar el diálogo con las autoridades nacionales
y no incurrir en actos de violencia y desacato a las leyes.
Subrayó que los verdaderos promotores de esa actividad son mafias
bien organizadas que explotan a hombres, mujeres y niños, a quienes
mantienen en condiciones de semiesclavitud, reportó la agencia
Andina.
Martínez destacó que la minería ilegal mueve más de dos mil
millones de dólares al año y que no paga ningún tipo de impuestos,
en detrimento del erario publico.
Apuntó que los recientes decretos expedidos por el Gobierno
pretenden romper la cadena existente entre este negocio y otras
actividades ilícitas tales como el lavado de activos y el
narcotráfico.
La estrategia es neutralizar y cortar las fuentes de
abastecimiento de insumos, como el mercurio, cianuro y los
combustibles, identificar y sancionar a los acopiadores y
compradores de la producción indebida, así como a los financistas,
significó.
Destacó el anunció de que en breve la Superintendencia Nacional
de Aduanas y de Administración Tributaria iniciará la fiscalización
de los insumos químicos destinados a la minería ilegal, a la que se
tiene que combatir con firmeza y con todo el peso de la ley.
"Hoy no podemos ceder ningún centímetro en la lucha contra la
extracción ilegal de minerales porque peligra la biodiversidad y la
salud de los peruanos", agregó.
Martínez también resaltó la formalización de los mineros ilegales
que operan en distintas zonas del país, como el mejor camino y no el
bloqueo de carreteras y el ataque a locales públicos y privados,
como lo ocurrido en zona amazónica de Madre de Dios.