BRASILIA, 14 marzo.— Diputados brasileños aplazaron hoy para la
próxima semana la discusión y votación de la Ley General de la Copa,
que regula la realización del Mundial de Fútbol-2014 en Brasil y la
Copa de las Confederaciones en 2013.
Además de diferir el debate y sufragio de la propuesta, los
líderes de los partidos que integran la base aliada del gobierno en
el Cámara de Diputados acordaron retirar la liberación de la venta
de bebidas alcohólicas en los estadios durante esos eventos, por ir
en contra del Estatuto del Aficionado.
La venta de cerveza en los terrenos de juego constituye uno de
los requisitos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) para
la organización de esas copas, por lo que desde ya se plantea un
nuevo diferendo entre Brasil y la entidad mundial.
Y para agravar aún más la situación, se produce a dos días de la
cita del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, con la presidenta
Dilma Rousseff, con la cual estaba previsto que se zanjara la
divergencia surgida por insultos proferidos contra Brasil por el
secretario general del fútbol mundial, Jérome Valcke.
Al criticar supuestos atrasos en la preparación del gigante
suramericano para el Mundial-2014 y en la aprobación de la Ley
General de la Copa, Valcke aseveró en conferencia de prensa en
Londres que los brasileños necesitaban "una patada en el trasero"
para acelerar el ritmo.
Sus declaraciones provocaron una fuerte reacción del gobierno
brasileño que lo vetó como interlocutor para la organización de la
Copa del Mundo y lo obligaron a enviar una carta disculpa, hecho
imitado por Blatter, quien en su misiva pidió además un encuentro
con la presidenta Rousseff.
Tras la decisión de retirar la autorización para la venta de
bebidas alcohólicas del texto, su redactor, el diputado Vicente
Cándido, apuntó a la prensa que "entendemos de esa postura que el
gobierno no tiene compromiso con ese artículo ni con la FIFA".
Por su parte, el nuevo líder del gobierno en la Cámara de
Diputados, Arlindo Chinaglia, indicó que "había dudas por parte de
muchos líderes si Brasil había sumido un compromiso al traer la Copa
para el país en el sentido de que habría autorización para la venta
de bebidas alcohólicas en los estadios, hasta porque existe una ley
(Estatuto del Aficionado) que lo prohíbe".
Hoy quedó claro que el gobierno brasileño no asumió ese
compromiso.