La alerta emitida de tsunami se levantó tras el fuerte temblor de
tierra de magnitud 6,8 en la escala abierta de Richter, que sacudió
este miércoles la región sureña de Kushiro, en la isla japonesa de
Hokkaido, según fuentes oficiales.
El epicentro se registró a unos 235 kilómetros al sur de Kushiro
y a una profundidad marítima de 26 kilómetros, informó la Agencia
Meteorológica de Japón.
La alarma se retiró una hora y media en vigor, y después de que
en lugares de la provincia de Aomori y la isla de Hokkaido se
detectara una subida de las aguas de hasta 10 centímetros. En otros
puntos del litoral afectado la subida de las aguas fue muy leve,
reporta Prensa Latina.
De acuerdo con la predicción, un tsunami de medio metro de altura
se registró en Hokaido, en la costa central del océano Pacífico, y
en las prefecturas de Aomori e Iwate sin causar daños.
Al temblor telúrico siguieron varias réplicas en la costa
noroeste del archipiélago y una intensidad de entre 4,6 y 5,9 grados
en la escala abierta de Richter, sin que en ningún caso se
reportaran daños materiales o pérdidas humanas.
Iwate fue una de las tres más afectadas por el terremoto y
devastador tsunami que hace un año causó más de 19 mil muertos en el
noreste del país y la peor crisis nuclear de los últimos 25 años.
Un terremoto de 9.0 grados en la escala de Richter que provocó un
poderosos tsunami golpeó el 11 marzo del 2011 el noreste de Japón,
devastando la zona y destruyendo la central nuclear de Fukushima.
Tras el sismo, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón dictó una
revisión en las plantas atómicas de la zona, todas ellas paralizadas
por seguridad a raíz de la catástrofe en la de Fukushima, sin que
por el momento se reporte anomalías.
La estatal NHK informó que el terremoto no causó daños en las
centrales nucleares de la zona y las operaciones prosiguieron en
forma regular en las plantas de Onagawa (prefectura de Miyagi) y en
la de Higashidori (prefectura de Aomori).
Minutos después de producirse el sismo la Agencia de Seguridad
Nuclear de Japón lanzó una revisión en las plantas atómicas de la
zona, todas ellas paralizadas por seguridad a raíz de la catástrofe
en Fukushima, sin que se informaran de anomalías.