La representación esrilanquesa ante el Consejo de Derechos
Humanos (CDH) de las Naciones Unidas retomó este miércoles contactos
con sus similares de otros países para que rechacen una resolución
de condena a la isla-república promovida por Estados Unidos.
Como parte de una ofensiva diplomática y política que trasciende
ese ámbito, el jefe de la delegación de Sri Lanka, Mahinda
Samarasinghe, arribó la víspera a Ginebra, Suiza, a fin de conducir
las acciones en aquel sentido, reporta Prensa Latina.
Desde hace meses, Estados Unidos y varias potencias europeas han
estado maniobrando para crear un clima favorable al proyecto de
resolución, que propone una investigación internacional sobre
presuntos crímenes de lesa humanidad en la isla durante la guerra
civil.
También exige la pronta aplicación de las recomendaciones de una
comisión creada por el propio gobierno esrilanqués para superar el
conflicto prevaleciente en el país aún después de concluida en mayo
del 2009 la guerra contra los Tigres de Liberación del Eelam Tamil,
tras casi 30 años de enfrentamientos.
La delegación de Sri Lanka a Ginebra adelantó que ya ha recibido
expresiones de apoyo de numerosos Estados miembros del CDH, entre
ellos China, Rusia y Pakistán, varias naciones africanas y numerosos
integrantes del Movimiento de Países No Alineados y de la
Organización de Países Islámicos.
La correlación (de votos) está a nuestro favor, pero seguiremos
luchando contra la resolución hasta el último minuto, dijo la
representante permanente de Sri Lanka ante la entidad, Tamara
Kunanayakam.
En diciembre pasado, la Comisión de Reconciliación y Lecciones
Aprendidas concluyó que el Ejército no mató civiles deliberadamente
en la etapa final de la contienda, aunque recomendó investigar
algunos abusos aislados.
En un informe al Parlamento, la entidad llamó a una solución
política de los conflictos posbélicos e instó al gobierno a tomar la
iniciativa y convocar un serio y estructurado diálogo con todos los
partidos políticos, en particular con los que representan a los
tamiles y otras minorías.
El reporte se fundó en más de mil presentaciones orales y unas
cinco mil alegaciones por escrito, acopiadas entre ciudadanos de
origen tamil, exguerrilleros y líderes políticos, civiles y
religiosos, en lo que constituyó un estudio transversal de la
sociedad en torno a la contienda.
Considerando los hechos y circunstancias de que dispone, la
Comisión concluye que las fuerzas de seguridad no apuntaron
deliberadamente a los civiles en las zonas de tregua, y que las
bajas civiles se debieron al fuego cruzado (del ejército y los
Tigres Tamiles), apuntó.