Tal es el caso de la Oficina del Historiador de la Ciudad de
Camagüey, institución que acaba de cumplir 15 años inmersa en
ambiciosos proyectos para resaltar la valía de una urbe próxima a
festejar el medio milenio de fundada, cuyo núcleo más antiguo fue
declarado en julio del 2008 Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Sobre este y otros temas Granma dialogó con su director,
el licenciado José Rodríguez Barreras, quien al igual que su equipo
confiesa que el tiempo ha transcurrido de manera imperceptible y
fugaz, como para retarlos a acelerar el paso, pues "los sueños han
estado por delante de las realizaciones".
¿Podría mencionar algunas de las obras acometidas por la Oficina
que más le han impactado en el orden personal?
Si bien son muchas las acciones constructivas y de conservación
asumidas en todos estos años, lo que nos falta por hacer es
muchísimo aún. Esta es una labor donde siempre hay que retornar,
para mantener y preservar.
“Lo
que nos falta por hacer es muchísimo aún”, asegura José Rodríguez
Barreras, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de
Camagüey.
Están, entre otros, la Plaza Joaquín de Agüero, el Potrero de
Jimaguayú, la Plaza de la Revolución, el Parque Agramonte, la Plaza
de El Carmen, la propia sede de la Oficina, la Plaza de San Juan de
Dios y, más recientes en fecha, el Paseo Peatonal de la Calle Maceo
y la Casa de la Diversidad Cultural.
Tenemos deudas importantes, como la Casa Natal de El Mayor, la
Casa Quinta Amalia Simoni y el Museo Provincial. No puede hablarse
de una acción integral si esa ruta no está completa. Estamos
trabajando, además, en el Ingenio El Oriente, lugar donde Agramonte
se sumó a la lucha en 1868.
¿Qué compromiso presupone formar parte de la lista del Patrimonio
Cultural de la Humanidad?
Cuando un lugar entra en la lista del Patrimonio Cultural de la
Humanidad se adquieren compromisos y responsabilidades. Se trata de
lograr un adecuado manejo de estos sitios, para que sus valores
excepcionales y universales se conserven y pueda haber indicadores
que midan la eficacia de la gestión.
Por tanto, debe concebirse un plan de manejo integral que, no es
más que una conducta planificada, de carácter implícito en los
planes de la economía, con estudios técnicos y científicos, de
acuerdo con las problemáticas que tiene este centro histórico.
¿Podría afirmarse que el llamado Programa Ciudad 500 parte de ese
plan de manejo integral?
Sí. Tiene que ver con ese plan de manejo y gestión, pues su
primera etapa culmina, precisamente, en el 2014, fecha en que la
ciudad festejará su 500 cumpleaños. Luego viene una segunda etapa
hasta el 2020 y una tercera hasta el 2030. Es importante que se
conozca que el Programa Ciudad 500 no es la voluntad de una
institución, sino de una generación, representada por todos sus
organismos y entidades.
¿Algún adelanto de las principales obras que concibe el Programa?
Deben ejecutarse 178 obras. Puedo mencionar, entre otras, el
Centro de Gestión Cultural, el edificio de La Gran Antilla, el
Rincón del Caballero, la ampliación del Café Ciudad, el Hostal Santa
María y la rehabilitación del Policentro El Tinajón.
Ya con la experiencia de la Calle Maceo, acometeremos también el
proyecto que convertirá la Calle Ignacio Agramonte en Paseo Temático
del Cine, se rehabilitará la Plaza de los Trabajadores y se
construirán el Centro de Eventos de Camagüey y el Museo Parque
Temático Ferroviario.
¿Qué papel le confiere a la participación ciudadana?
Lo hecho hasta ahora demuestra que la ciudad puede ir cambiando
para bien, pero en mucho depende la percepción que se tenga del
lugar donde se vive, de la manera en que todos debemos actuar.
Es un trabajo que requiere mucha paciencia y poder de
sensibilización, donde entran a jugar la familia, la escuela, las
instituciones, los medios de comunicación... En este complejo y nada
fácil empeño la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey
siempre se ha sentido acompañada.