Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey

Tres lustros de lucha contra el tiempo

MIGUEL FEBLES HERNÁNDEZ

Tres lustros de vida constituyen apenas un guiño en el desempeño de cualquier entidad, con más razón para quienes tienen la responsabilidad de preservar los bienes patrimoniales de un territorio, ante tantos desafíos, obstáculos y obras a enfrentar.

Fotos del autorEl Paseo de la Calle Maceo demostró cuánto puede hacerse cuando se unen voluntades en un propósito común.

Tal es el caso de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, institución que acaba de cumplir 15 años inmersa en ambiciosos proyectos para resaltar la valía de una urbe próxima a festejar el medio milenio de fundada, cuyo núcleo más antiguo fue declarado en julio del 2008 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Sobre este y otros temas Granma dialogó con su director, el licenciado José Rodríguez Barreras, quien al igual que su equipo confiesa que el tiempo ha transcurrido de manera imperceptible y fugaz, como para retarlos a acelerar el paso, pues "los sueños han estado por delante de las realizaciones".

¿Podría mencionar algunas de las obras acometidas por la Oficina que más le han impactado en el orden personal?

Si bien son muchas las acciones constructivas y de conservación asumidas en todos estos años, lo que nos falta por hacer es muchísimo aún. Esta es una labor donde siempre hay que retornar, para mantener y preservar.

Fotos del autor“Lo que nos falta por hacer es muchísimo aún”, asegura José Rodríguez Barreras, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey.

Están, entre otros, la Plaza Joaquín de Agüero, el Potrero de Jimaguayú, la Plaza de la Revolución, el Parque Agramonte, la Plaza de El Carmen, la propia sede de la Oficina, la Plaza de San Juan de Dios y, más recientes en fecha, el Paseo Peatonal de la Calle Maceo y la Casa de la Diversidad Cultural.

Tenemos deudas importantes, como la Casa Natal de El Mayor, la Casa Quinta Amalia Simoni y el Museo Provincial. No puede hablarse de una acción integral si esa ruta no está completa. Estamos trabajando, además, en el Ingenio El Oriente, lugar donde Agramonte se sumó a la lucha en 1868.

¿Qué compromiso presupone formar parte de la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad?

Cuando un lugar entra en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad se adquieren compromisos y responsabilidades. Se trata de lograr un adecuado manejo de estos sitios, para que sus valores excepcionales y universales se conserven y pueda haber indicadores que midan la eficacia de la gestión.

Por tanto, debe concebirse un plan de manejo integral que, no es más que una conducta planificada, de carácter implícito en los planes de la economía, con estudios técnicos y científicos, de acuerdo con las problemáticas que tiene este centro histórico.

¿Podría afirmarse que el llamado Programa Ciudad 500 parte de ese plan de manejo integral?

Sí. Tiene que ver con ese plan de manejo y gestión, pues su primera etapa culmina, precisamente, en el 2014, fecha en que la ciudad festejará su 500 cumpleaños. Luego viene una segunda etapa hasta el 2020 y una tercera hasta el 2030. Es importante que se conozca que el Programa Ciudad 500 no es la voluntad de una institución, sino de una generación, representada por todos sus organismos y entidades.

¿Algún adelanto de las principales obras que concibe el Programa?

Deben ejecutarse 178 obras. Puedo mencionar, entre otras, el Centro de Gestión Cultural, el edificio de La Gran Antilla, el Rincón del Caballero, la ampliación del Café Ciudad, el Hostal Santa María y la rehabilitación del Policentro El Tinajón.

Ya con la experiencia de la Calle Maceo, acometeremos también el proyecto que convertirá la Calle Ignacio Agramonte en Paseo Temático del Cine, se rehabilitará la Plaza de los Trabajadores y se construirán el Centro de Eventos de Camagüey y el Museo Parque Temático Ferroviario.

¿Qué papel le confiere a la participación ciudadana?

Lo hecho hasta ahora demuestra que la ciudad puede ir cambiando para bien, pero en mucho depende la percepción que se tenga del lugar donde se vive, de la manera en que todos debemos actuar.

Es un trabajo que requiere mucha paciencia y poder de sensibilización, donde entran a jugar la familia, la escuela, las instituciones, los medios de comunicación... En este complejo y nada fácil empeño la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey siempre se ha sentido acompañada.

 

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