Las
gestiones sobre la crisis en Siria continúan hoy en varios niveles,
direcciones y escenarios, mientras en el Consejo de Seguridad
persisten distantes posiciones dentro de sus cinco miembros
permanentes.
Este martes, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para
Siria, Koffi Annan, se reunió en Turquía, por separado, con el
representante del llamado Consejo Nacional de Transición sirio,
Burhan Ghalioun, y el jefe del gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan.
Con el primero mantuvo "una discusión útil y constructiva" y con
el segundo analizó la situación en Siria y las acciones que ha
realizado desde su designación como mediador en busca de un arreglo
de la crisis.
Turquía ha sido señalada como base del grupo armado Ejército de
Liberación Sirio que enfrenta al gobierno del presidente, Bashar al-Assad.
El también exsecretario general de la ONU dijo que para hoy
espera una respuesta del gobierno sirio a las propuestas presentadas
durante la visita de dos días que realizó el pasado fin de semana a
Damasco, aunque no brindó detalles al respecto.
Una vez que las reciba sabremos cómo reaccionar, precisó en
declaraciones hechas en Ankara y reproducidas por el vocero de
Naciones Unidas.
Durante su estancia en la capital siria, Annan se reunió dos
veces con Al-Assad, y líderes religiosos, como el Gran Muftí de la
República, Jeque Hassoun, y el Patriarca de la Iglesia Cristiana
Ortodoxa de Antioquía y Todo el Oriente, Ignacio IV Hazim.
Este martes, el mandatario promulgó un decreto que fija para el 7
de mayo próximo la realización de elecciones legislativas nacionales
bajo los preceptos de la nueva Constitución aprobada el 22 de
febrero último.
En esos comicios participarán por primera vez organizaciones
políticas que no integran la alianza gubernamental que encabeza el
Partido Árabe Socialista al-Baath y situadas en la oposición.
Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU trata de reponerse
del fuerte choque registrado la víspera entre Estados Unidos,
Francia y Gran Bretaña, por un lado, y Rusia y China, por el otro,
durante un debate público sobre el conflicto en Siria.
En sus respectivos discursos, Rusia y China insistieron en
rechazar cualquier intervención militar extranjera en el país árabe,
las demandas de cambio de régimen y la imposición de sanciones
unilaterales.
Aunque sin mencionar nombres, el canciller ruso, Serguei Lavrov,
denunció el estímulo a la oposición siria en su confrontación con el
gobierno y los llamados al enfrentamiento armado y a la intervención
militar extranjera.
Dijo que las autoridades sirias "no luchan contra hombres
desarmados, sino unidades de combate como el denominado Ejercito de
Liberación Sirio y grupos extremistas, incluido Al-Qaeda, el cual ha
cometido diversos actos terroristas".
Lavrov reiteró la propuesta conjunta presentada la semana pasada
por Rusia y la Liga Árabe y que reclama el cese de la violencia
desde todas las fuentes, la creación de un mecanismo imparcial de
monitoreo y el fin de la interferencia extranjera.
También mencionó la apertura de Siria a la asistencia humanitaria
y la necesidad de brindar un fuerte respaldo a la misión de
mediación emprendida por Annan.
Por su parte, el embajador de China en la ONU, Li Baodong,
ratificó el apoyo de su país a un diálogo político en Siria y exigió
el cese inmediato de la violencia y el respeto a la integridad,
soberanía e independencia de ese Estado árabe.
No favorecemos a ningún partido en Siria, solo los principios de
la Carta de la ONU y del Derecho Internacional, precisó y advirtió
que "las resoluciones del Consejo de Seguridad deben ser cumplidas
estrictamente" y no interpretadas según conveniencias individuales.
Tanto Moscú como Beijing expresaron su respaldo a la gestión
mediadora de Annan.
Sin embargo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary
Clinton, lanzó un duro ataque contra las posturas de Rusia y China,
países que vetaron en dos ocasiones sendos proyectos de resolución
impulsados por Washington sobre Siria.
Esas iniciativas, secundadas por Reino Unido, Francia, Alemania y
algunos países árabes, buscaban el aval del Consejo de Seguridad
para forzar la salida de Al-Assad del poder en Damasco.
En su diatriba, Clinton llegó a justificar a los grupos armados
opositores sirios como civiles que actúan en defensa propia.
Luego de la candente reunión de este lunes, el Consejo de
Seguridad mantiene sobre la mesa otra propuesta presentada hace
varias semanas por Estados Unidos y que persiste en condenar solo al
gobierno sirio como responsable del conflicto.
*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.