Con un área total de 27 750 kilómetros cuadrados dentro de la
isla La Española, el país —que otrora poseía una exuberante y
frondosa masa boscosa— tiene en la actualidad solo un 2 % de su
territorio cubierto por árboles. La desertificación, resultado de la
tala indiscriminada iniciada en la época colonial, representa uno de
los mayores problemas de seguridad alimentaria para la gran mayoría
de la población.
La causa del desastre radica fundamentalmente en el consumo del
carbón vegetal para la subsistencia, la incineración de los bosques
y las relaciones mercantilistas de contrabando y comercio.
Un informe elaborado por el Programa de la ONU para el Desarrollo
estima que tres cuartas partes de la demanda energética del país se
satisface con la madera y un 70 % de los habitantes utiliza el
carbón de leña para cocinar. El estudio señala, además, que las
reservas forestales haitianas desaparecen a una tasa de 15 millones
a 20 millones de árboles por año, lo cual ha transformado la
geografía del país, sobre todo en los alrededores de Gonaives, en el
departamento de Artibonite, y en porciones de la zona noreste.
Como consecuencia del problema medioambiental, Haití aparece como
uno de los estados con el indicio de riesgo más elevado del planeta.
La tala de la cobertura vegetal ha significado el destrozo de los
ecosistemas, el aumento de la erosión (con la cual se pierden 15
millones de metros cúbicos de tierras cultivables cada año), la
inestabilidad de los suelos, la desaparición de las fuentes
acuíferas y la extinción o sedimentación de los ríos.
Por otro lado, la deforestación también ha contribuido a que las
tormentas tropicales y lluvias torrenciales sean aún más
devastadoras. Debido a la erosión de los suelos, las inundaciones y
corrimientos de tierra son más frecuentes, con lo que también
aumenta el número de las víctimas.
Aunque el desmantelamiento del sistema ambiental es un problema
grave, existen pocas estrategias a mediano y corto plazos para su
solución.
Si bien años atrás grupos locales iniciaron con poco éxito
campañas aleatorias para la siembra de árboles, en el plan de
reconstrucción la llamada Comisión Interina de Recuperación de Haití
—liderada por el expresidente norteamericano William Clinton— y el
informe del Departamento de Estado de Estados Unidos no mencionan ni
muestran ningún interés por la posibilidad de reforestar el país.
No obstante, el Gobierno haitiano sí posee un plan de inversiones
para la replantación masiva de árboles en los próximos cinco años.
Hébert Docteur, ministro de Agricultura, declaró a este diario que
el trabajo de reforestación es un desafío y un problema nacional.
"Actualmente, tenemos un programa interesante con Venezuela, pero de
todas formas necesitamos el apoyo de muchos gobiernos", expresó.
Aunque cuantiosos son los problemas de Haití, en el rescate de la
nación las soluciones tienen que apuntar a objetivos más duraderos
que traigan consigo la protección del medioambiente, programas de
reforestación, así como el diseño y ejecución de una política
energética para lograr, en consecuencia, nuevas oportunidades
económicas para el país.