Una obsesión la suya que, por recalcitrante y claveteada en el
tiempo, no tendría "la menor importancia" (como decían los
personajes de Arturo de Córdova) si no fuera porque García insiste
en afirmar que La ciudad perdida (2005), primer trabajo como
director, es su mejor película.
Según agencias cablegráficas, a la pregunta de si su visión
cinematográfica sobre la Revolución cubana había sido vista en Cuba,
el actor respondió: "Nunca se ha distribuido oficialmente, pero sé
que se ha visto de manera clandestina o pirateada. Se ha pasado de
mano en mano, así que la han visto varias personas".
No dudo que "varias personas" ––como dice Andy–– hayan visto su
película en Cuba; este crítico entre ellas, y no de manera
clandestina. Pero como artista, debería averiguar más bien qué
piensan esas personas de su película.
La ciudad perdida es un bodrio de punta a cabo, de los peores
que haya visto en mi vida, tanto por la torpe manera con que está
narrada, como por el odio político que ni siquiera se preocupa en
camuflar.
Pero pudiera ser considerada esta una opinión "oficialista".
Mejor aproximación a una verdad descontaminada obtendría el actor
cubano-norteamericano sumando hechos incontrastables como estos: en
el mismísimo Miami no fueron pocos los que vieron La ciudad
perdida como una vergüenza artística y a la crítica no le quedó
más remedio que (en términos diversos) hacerla añicos. Solo los
terroristas y sus adláteres tuvieron palabras de encomio en esa
ciudad y ya se podrá imaginar atendiendo a qué factores. La crítica
norteamericana y mundial, en su totalidad, la hizo papillas y
prestigiosos festivales del mundo se negaron a exhibirla alegando
que, además de mala, las ofensas que del filme emanaban no podían
tolerarse. Hoy, si se busca información sobre La ciudad perdida,
las críticas, y hasta las burlas, resultarán aplastantes.
De Internet abrí dos sitios al azar, sin conocer quiénes son los
que opinan.
Dice la crítica española Beatriz Maldivia: "El acriticismo
reinante durante la dictadura de Batista es elocuente, pues dedica
una hora o más de película a este periodo histórico y no muestra
ninguna de las decisiones de Batista; los campesinos y los
desheredados no tienen ni un solo fotograma de presencia".
"Esta torpeza en equilibrar unas tramas con otras solo puede
provenir de alguien cuyo formato no es el guión, como Cabrera
Infante, o de alguien que tiene poca experiencia o poca supervisión
en esto de dirigir cine, como Andy García."
"La película es, en resumen, una retahíla de diálogos
inacabables, mal escritos, sin vínculos entre sí y sin mayor
propósito que Andy García y Cabrera Infante perpetren una especie de
ensayo sobre Cuba que sería rechazado en cualquier gacetilla
periodística infantil. Es cinematográficamente ––no solo
ideológicamente–– nula."
Y Humberto Fontova escribió: "Previamente, muchos festivales de
cine se negaron a proyectarla. Ahora muchos países latinoamericanos
se rehúsan a hacerlo. Las ofensas de la película son muchas y
variadas. La más imperdonable de todas: el Che Guevara es presentado
asesinando a personas a sangre fría. ¿Cuándo antes se había
escuchado tal sinsentido? ¿Y de dónde saca este creído Andy García
la desvergüenza de retratar tales cosas? Este tipo obviamente no
conoce su puesto".
"¿Y de dónde sacó García su noción prepóstera de la Cuba pre-Castro
como un lugar relativamente próspero pero políticamente
convulsionado?, se preguntan los críticos. Todos los cubanos que
muestra parecen de clase media. ¿Dónde está en su película el
tsunami de campesinos encorvados y hambrientos que llevaron a Fidel
y al Che a La Habana en hombros, se preguntan? ¿Dónde están todos
esos trabajadores y campesinos enfermos y analfabetos de los cuales
me hablaron mis profesores, Dan Rather, CNN y Oliver Stone, se
preguntan los críticos?"
"García —este bombista cinematográfico— ha sacudido seriamente
las fantasías y alucinaciones de los principales medios sobre la
Cuba pre-Castro, sobre el Che, sobre Fidel y sobre los cubanos, en
general. Por lo tanto, los críticos están descorazonados y
desorientados. Su molestia y desprecio son vomitados crítica tras
crítica."
Entre las respuestas que recibió Humberto Fontova a su trabajo se
encuentra esta sin firma: "vi la película hoy en Madrid, es un
bodrio, con demasiados clichés sobre todos los personajes,
actuaciones malísimas ... dos horas y media de aburrimiento ...
espero que el libro de Cabrera Infante sea mejor que esta falta de
respeto a la historia. Y lo de hablar en inglés... fue lo peor, si
es Cuba, no Miami".
En Cuba no ha sido estrenada oficialmente mi película, se queja
Andy García.
¡¿Pero qué quería el hombrín?!, se asombrarían todos los que en
el mundo se han manifestado contra La ciudad perdida.
Aunque a lo mejor va y un día la televisión se embulla, y luego
de pedirles excusas a los televidentes por la sensibilidad herida,
la pasa y le desmonta críticamente la película al Andy director,
paso a paso, como un material de primera mano que permita comprender
cuánta bazofia (y muchos adjetivos más) se puede armar cuando es el
odio ciego el que rige la batuta.