Su nombre, The Cuban Hospital, es resultado directo del
prestigioso sistema de salud promovido por la Revolución Cubana,
pero su aceptación en Catar responde a una diaria articulación de
profesionalismo, calor humano y modernísima tecnología.
Basta topar con la entrada principal para que el cansancio por
los más de 80 kilómetros de monótono paisaje desértico desde Doha dé
paso a una revitalizada confianza en la capacidad de los más de 200
cubanos que laboran en ese centro de la localidad de Duchan, reporta
Prensa Latina.
Dentro unos meses se prevé elevar el número a casi 400, pero
desde su inauguración oficial, el 28 de abril de 2011, más de 60
médicos, casi un centenar de enfermeras y unos 50 técnicos mantienen
operativa una indiscutible fábrica de mejoramiento de vida en pleno
desierto.
El jefe médico del hospital, Luís Naffe, explicó a Prensa Latina
que la idea nació de una conversación del emir, jeque Hamad Bin
Khalifa Al-Thani, con el entonces presidente cubano, Fidel Castro,
cuando realizó su primera visita a Catar y propuso ese tipo de
cooperación.
Innovador por el avanzado equipamiento del que está dotado y por
ser el primer hospital con dirección médica y personal de la salud
plenamente cubanos, la institución ofrece 22 especialidades
clínicas, cinco de diagnóstico y otras docentes y administrativas.
En un inicio se pensó asistir a unos 53 mil habitantes de la
región oeste del emirato, pero se ha triplicado la cifra real de
pacientes vistos, sin internamiento, y sólo desde mayo de 2011 a
enero pasado se atendió a más de ocho mil 730.
Según Naffe y el vicedirector clínico, Rafael Penichet, de ese
total seis mil 554 fueron mujeres, no hubo ningún deceso, además de
entre los pacientes atendidos hubo casi 850 cataries y siete mil 900
extranjeros.
Y es que desde que era construido, el Hospital Cubano de Dukhan
ya era un referente para contribuir a mejorar indicadores de salud
en este emirato, tanto con consultas externas como con servicios de
urgencias las 24 horas, señaló el cirujano ortopédico Lázaro Sánchez
Olazábal.
El boca a boca entre cataríes, ciudadanos de otros países del
Golfo Pérsico y asiáticos que trabajan en este emirato elevó la
demanda, a lo que se añade una espera de 15 días para las consultas
solicitadas, frente a tres-cuatro meses que tarda en la red
nacional.
Para pacientes como el filipino Estéban, el simple hecho de
ponerse en manos de galenos de la isla caribeña le aporta bienestar,
aunque aún ocupe una de las 75 camas de ingreso con que cuenta la
instalación miembro de la Hamad Medical Corporation, de gran peso en
este emirato.
La comunidad hispanoamericana residente en Catar es otro segmento
que toca a las puertas de los galenos en busca de lo que los
doctores Penichet y Sánchez describieron como tocar al paciente,
darle tratamiento afectivo y de calidad, como es práctica habitual
en Cuba.
A la labor curativa, los cubanos incorporan con marcado énfasis
la prevención alertando de hábitos dietéticos y el sedentarismo, que
provoca diabétes e hipertensión, o cuadros respiratorios agudos y
lesiones cutáneas por las características del clima seco y arenoso.
Junto a los servicios ya referidos, el Hospital Cubano prevé
abrir pronto los de cirugía, maternidad y neonatología, y ya exhibe
resultados alentadores en rehabilitación y fisioterapia, cinco
especialidades de estomatología, pediatría y cuidados intensivos.
Estadísticas y anécdotas se explican por sí solas, pero en Dukhan
sobresale la voluntad política de dos gobiernos que promueven la
colaboración múltiple con un concepto de equipo que Cuba pretende
establecer como modelo en otros lugares del mundo.