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Respuesta a la directora de la Empresa de
Revisión Técnica Automotor La
razón que nos asiste
Lázaro Barredo Medina
El pasado viernes se publicó en nuestro diario la carta enviada
por la compañera Dulce María Ruiz Bignotte, directora de la Empresa
de Revisión Técnica Automotor (centros popularmente conocidos como
somatón) ante exigencia de la misma por su desacuerdo con dos
trabajos periodísticos publicados sobre aspectos que conciernen a la
empresa que ella dirige, misiva que ha puesto sobre el tapete dos
temas que no podemos ignorar.
Asumo ante la opinión pública con absoluta responsabilidad y a
nombre de nuestro colectivo, que no tiene fundamento objetivo alguno
el cuestionamiento que, de una manera irreverente, realizara la
referida directora sobre las periodistas Yudy Castro Morales y
Maylin Guerrero Ocaña a partir de los reportajes publicados
indistintamente en Granma los días 14 de febrero y 2 de
marzo, titulados Retorcidas cadenas de ilegalidades y
Desaprobar ya las ilegalidades en el somatón.
Sobre el primer tema, los hechos hablan por sí solos:
EL ACCIDENTE DE CAMAGüEY
Lo único realmente censurable de lo dicho por la directora acerca
del reportaje de Yudy Castro, es la mención al lamentable error en
la fecha (2012 por 2011) de la revisión técnica del remolque
accidentado, y no del camión como refiere la directivo, falta que en
su esencia misma, no cambia ni un ápice el sentido de los hechos.
Como se publicó, el mencionado remolque se inscribió con la
documentación original de otro perteneciente a la Empresa de
Transporte Automotor del extinto Ministerio del Azúcar, el cual fue
dado de baja desde el 2006. Por consiguiente, cualquier certificado
de revisión técnica, emitido con posterioridad, encubre un fraude.
Además, como consta en las investigaciones realizadas por la
Fiscalía General de la República, el Ministerio del Interior y una
Comisión del Ministerio de Transporte, el remolque involucrado en
los hechos es uno GKB de fabricación soviética y, en contraste, su
matrícula y licencia de circulación corresponden a un remolque de
fabricación nacional, marca Taíno. Emitir un certificado de revisión
técnica a un medio, a pesar de que no existe coincidencia entre sus
características técnicas y las consignadas en los documentos,
constituye una negligencia, independientemente de la fecha en que se
emita.
En cuanto al cuestionamiento sobre el día en que fue revisado el
ómnibus implicado en el accidente, vale citar textualmente las
declaraciones emitidas a Granma por el antiguo director de la
entidad capitalina, Juan Blanco Caballero: "los sábados los
dedicamos fundamentalmente a los ómnibus urbanos, como hay un nivel
de paralización considerable, y los días entre semana es difícil
pararlos, pero el fin de semana afloja un poco el servicio, pues
ellos el sábado vienen".
En nuestro criterio, para la dirección de la empresa no debiera
ser el día lo que constituya el aspecto central del análisis. Su
preocupación principal debiera ser que el ómnibus haya sido
aprobado, a pesar de que, tal como certificaron la Comisión del
MITRANS y el peritaje técnico mecánico del laboratorio de
criminalística, no estaba apto para circular, debido al
significativo desgaste del sistema de dirección, unido a las
adaptaciones realizadas que lo convertían de antemano en un peligro
potencial en la vía.
No podemos aceptar como infundados los cuestionamientos sobre la
responsabilidad de los centros de revisión técnica en torno a las
violaciones reflejadas. ¿O acaso la dirección de la empresa
desconoce, por ejemplo, que el compañero que realizó la inspección
del remolque, quien ocupaba el cargo de Especialista B en Inspección
Automotriz de Vehículos en el Centro de Revisión Técnica de Sancti
Spíritus, se encuentra acusado en el proceso investigativo con
medida cautelar de prisión preventiva?
Sí lo sabe. Granma conoció de los resultados del control
que se hizo en enero a los centros de Sancti Spíritus y Cienfuegos,
y las anomalías detectadas y del documento discutido a principios de
marzo firmado por la directora general, después de publicados los
dos reportajes, reconociendo las graves violaciones que pueden
favorecer actividades ilegales.
UN AÑO PARA HACER UN REPORTAJE
Según demanda la directora Ruiz Bignotte, las periodistas
debieron esclarecerse bien para comprender una temática tan
especializada.
En marzo del 2011, tras la reunión del Consejo de Ministros donde
fueron aprobadas las medidas de compra y venta de vehículos
automotores entre privados, adicionalmente a las licencias del
trabajo por cuenta propia, la dirección de Granma encomendó a
la periodista Maylin Guerrero Ocaña que incursionara en un reportaje
de investigación sobre las supuestas irregularidades y
manifestaciones de corrupción que se vienen sucediendo en el citado
somatón, al decir de decenas de cartas y llamadas de lectores
a nuestra sección Cartas a la Dirección, máxime por el
peligro que entraña para la vida de las personas y en la pérdidas a
nuestra economía, si realmente se encuentran en circulación
vehículos sin las condiciones técnicas establecidas.
En junio del 2011, la periodista acudió al centro de revisión
técnica en la capital, entrevistándose con su entonces director,
Juan Blanco Caballero y posteriormente con la ingeniera Ruiz
Bignotte. Paralelamente entrevistó a varias de las personas que han
escrito a nuestra redacción sobre un tema tan asiduo, como las
denuncias descritas con anterioridad, pero el reportaje entregado
adolecía de elementos valorativos y se le orientó profundizar con
las organizaciones políticas y sindicales del somatón sobre
las opiniones dadas por los entrevistados.
Varios ciudadanos en sus cartas al periódico coinciden en una
apreciación: Basta pararse unos minutos en cualquier arteria de
la capital para ver cuántos autos poseen el sello de esa inspección
y están medio desarmados y hasta utilizan kerosene mezclado con
gasolina, como combustible y, lo peor, que trasiegan con pasajeros.
A finales de noviembre, ante un requerimiento por la dilación de
este reportaje, la periodista vuelve a concertar otro encuentro y el
16 de diciembre del 2011, asiste al centro de revisión técnica,
donde analiza esas opiniones con varios trabajadores, representantes
de las organizaciones, la actual directora de la unidad y la propia
directora general, ingeniera Dulce María Ruiz Bignotte.
De nuevo, ante la encrucijada de que su reportaje no refleja la
realidad objetiva, a la periodista Maylin se le orientó contactar
con el área de Inspección Estatal de la Dirección Provincial de
Transporte, que ejerce la contrapartida del trabajo realizado en el
somatón y podía brindar información de irregularidades
detectadas, pero por trabas burocráticas nunca fue atendida ni pudo
conversar sobre este tema con los funcionarios correspondientes.
Cada vez que trató de comunicarse, el director siempre estaba
reunido o no se encontraba y su secretaria muy gentilmente apuntaba
que él tenía conocimiento del asunto y que contactaría a la
periodista, cosa que nunca hizo.
Luego en la Dirección Provincial de Transporte le expresaron que
debía pedir autorización al gobierno provincial, y una vez allí, le
indicaron que tenía que hablar con un miembro del Buró del Partido
en la provincia.
Detectadas las irregularidades del accidente en Camagüey el
pasado 11 de enero, se le orientó por la dirección del diario que
citara los ejemplos amargos a que conduce el fenómeno de las
irregularidades en la revisión técnica. Casi un año después, el 2 de
marzo pasado, se publicó finalmente su reportaje.
Ese día, Maylin Guerrero recibió una llamada de la directora
general Ruiz Bignotte, quien expresó inconformidad con el trabajo
publicado 17 días atrás por Yudy Castro. Asimismo cuestionó a la
propia periodista Maylin Guerrero por no haberle enviado su
reportaje para revisarlo antes de que se publicara, además de
señalarle que ella esperó que la publicación hubiese sido un trabajo
más instructivo.
EQUIVOCACIÓN SOBRE EL TRABAJO DE LA PRENSA
El segundo tema de interés es lo referido por la directora sobre
el papel de la prensa.
Le agradezco la posibilidad de esclarecer públicamente algunas
confusiones que tienen no pocos funcionarios administrativos sobre
nuestro rol. Como bien plantea la directora "la prensa cubana ha
sido llamada por la Dirección del país a jugar un papel más activo
en la vida económica de nuestra sociedad, a través de un periodismo
investigativo, ético, valiente, profesional y consecuente con las
políticas del Partido y la Revolución".
Coincidimos con ello, pero eso quiere decir publicar reportajes,
artículos y comentarios, como demandó el compañero Raúl en la
Coletilla que publicó en Granma con el análisis de las
deficiencias en la ejecución del acueducto de Santiago de Cuba:
"ser transparentes, críticos y autocríticos, porque es la manera en
que podremos extraer la única utilidad que tiene el análisis sincero
de los errores: sacar las experiencias; de lo contrario, seguiremos
ocultándolos y repitiéndolos una y otra vez, como ha estado
sucediendo".
Hablemos con franqueza, hay una tendencia en esos funcionarios a
intentar "administrar a la prensa", "revisar", se han creado algunos
supuestos aparatos comunicacionales para ello, incluso existen
circulares de varios organismos para tratar de controlar el acceso
de los periodistas a sus centros, lo que a la larga obstaculiza el
trabajo objetivo de la prensa y contraviene la política del Partido.
Nuestro colectivo de dirección está persuadido de que muchas
veces tales procedimientos lo que persiguen es evitar los análisis
críticos sobre los desaguisados que conducen a incumplimientos y
violaciones de la Política Económica y Social que aprobó el Sexto
Congreso del Partido en sus Lineamientos.
La Primera Conferencia Nacional del Partido en sus Objetivos de
Trabajo fijó principios para suprimir vacíos informativos y las
manifestaciones de secretismos, a la vez que exigir de la prensa y
las fuentes de información el cumplimiento de sus respectivas
responsabilidades, a fin de asegurar el desarrollo de un periodismo
más noticioso, objetivo y de investigación.
De igual manera, la Resolución que el Buró Político del Partido
aprobó en el 2007, es clara y precisa sobre la responsabilidad de
los funcionarios en ese sentido, al igual que la de los directores
de los órganos de prensa.
Dicen las orientaciones del Buró Político:
Un problema cada vez más recurrente es que, por desconocimiento
de la política o incomprensión, funcionarios de organismos estatales
se arrogan la facultad de decidir sobre la conveniencia de que se
divulguen o no informaciones no secretas ni de carácter puramente
interno y que tienen, sin embargo, verdadero interés público.
Con relación a esto el Buró Político reitera que la prerrogativa
de decidir lo que difunde un órgano de prensa corresponde
exclusivamente a los dirigentes del trabajo periodístico, quienes
deben asumir enteramente esa responsabilidad, que implica la
estricta observancia de las limitaciones impuestas por la ley del
secreto estatal o las orientaciones específicas de la alta dirección
del Partido, en especial del Primer y Segundo Secretarios del Comité
Central. El director de cada medio de comunicación es el
responsable, de modo personal e intransferible, de la ejecución de
la política editorial e informativa trazada por cada órgano de
difusión masiva.
Otro aspecto negativo es la dificultad creciente para que los
periodistas accedan a las fuentes de información. Dirigentes y
funcionarios estatales a todos los niveles suelen evadir el contacto
con la prensa, porque no se consideran autorizados para difundir
determinadas informaciones de interés que, realmente, no constituyen
secretos, y en ocasiones, al acceder a ello, imponen excesivas
limitaciones. Además, se hace cada vez más común encontrar lugares
(no vinculados a la defensa, la seguridad y el orden interior, que
obviamente requieren de un tratamiento diferenciado) donde ha sido
prohibido o se hace muy difícil el acceso de la prensa porque se
necesita autorización para ello de la máxima dirección del
organismo, lo cual resulta lento, engorroso y poco práctico.
Creemos que los reportajes de las periodistas Yudy Castro Morales
y Maylin Guerrero Ocaña están en consonancia con el espíritu que
debe caracterizar a la prensa del Partido en sus exámenes. |