WASHINGTON, 12 marzo.— Estados Unidos anunció hoy que continuará
con su actual estrategia hacia Afganistán a pesar de que un soldado
de su país asesinó la víspera a 16 civiles afganos, entre ellos
niños y mujeres.
Por trágicos que sea este suceso, la estrategia continuará
centrada en desbaratar, desmantelar y derrotar a la organización Al
Qaeda y estabilizar Afganistán, declaró el portavoz de la Casa
Blanca, Jay Carney.
No creo que este incidente cambie el calendario diseñado y que
está siendo implementado de manera que permita la retirada de las
fuerzas estadounidenses y la transferencia de la seguridad a los
afganos, aseguró el funcionario.
Carney agregó que la retirada de fuerzas del país asiático
responderá a lo planeado, aunque su ritmo dependerá de una variedad
de factores, los cuales serán discutidos durante la cumbre de la
Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN), los próximos 20
y 21 de mayo, en Chicago.
Este domingo, el presidente Barack Obama emitió con rapidez su
pesar a los familiares de las víctimas del incidente y alegó estar
conmocionado por la masacre perpetrada por el soldado
estadounidense.
Obama extendió sus condolencias de manera directa durante una
conversación telefónica con el mandatario afgano, Hamid Karzai, y
ofreció una pronta investigación para esclarecer los hechos.
Sin embargo, Karzai aseveró en un comunicado que cuando afganos
mueren deliberadamente a manos de las fuerzas estadounidenses, se
trata de un acto de asesinato, terrorista e imperdonable.
Estadísticas de organizaciones internacionales cifran entre 14
mil y 20 mil el número de civiles muertos a manos de las tropas de
ocupación de Estados Unidos y la OTAN.
Medios informativos han dado cuenta de continuos procedimientos
de abusos de poder por parte de las tropas de Washington en
escenarios de conflicto, acciones que ponen en entredicho las
misiones de una fuerza enviada supuestamente para establecer la paz.
Un viídeo que circuló a inicios de enero pasado mostró a cuatro
integrantes del Cuerpo de la Infantería de Marina de Estados Unidos
orinando sobre los cadáveres de combatientes talibanes.
La quema de varios ejemplares del Corán, el libro sagrado de los
musulmanes, en un vertedero de basura en Bagram, la mayor base
militar de Washington en Afganistán, generó airadas protestas frente
a la instalación el pasado mes.
Fotos como las de la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, todavía
permanecen frescas en la memoria de la opinión pública internacional
al revelar a militares norteamericanos aplicando diferentes formas
de tortura sobre presos o burlándose de la condición de los reos.