Unas tres mil familias ecuatorianas, integradas por 15 mil
personas, han recibido hasta hoy la atención de las autoridades del
país durante la actual temporada invernal, caracterizada por
intensas lluvias e inundaciones.
De ese total, la mitad permanece evacuada en albergues y el resto
en casas de familiares, los que reciben apoyo alimentario y de otra
índole en igualdad de condiciones, precisó María del Pilar Cornejo,
titular de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR),
reporta Prensa Latina.
Cornejo anunció este lunes que se realiza un censo para
determinar con exactitud el número de ciudadanos damnificados por
las inclemencias del clima.
En estos momentos permanecen bajo el Estado de Excepción las
provincias de Manabí, Los Ríos, Guayas, El Oro y Loja en previsión
de más lluvias durante las próximas semanas, lo cual hace más
vulnerable a la población de estos territorios afectados por las
riadas y deslaves.
Esta medida regirá durante 60 días y permitirá destinar recursos
para atender las áreas de salud, educación, vialidad, vivienda y
agrícola, reforzando así las acciones que ya ejecutan varias
carteras de Estado en esas provincias.
El gobierno ecuatoriano activó 73 albergues de emergencia en la
provincia de Manabí para acoger los evacuados por la fuerte
temporada invernal que azota las regiones del litoral costero y
donde ya se refugian unas 190 familias compuestas por mil 220
personas.
Se anunció que de ser necesario se los ubicará en hostales, ya
que existe la decisión de ayudar a la población damnificada por los
estragos del invierno, a la cuales se entrega raciones alimenticias
y módulos de aseo personal.
Las personas acogidas a este régimen de protección gubernamental
recibirán también un bono de emergencia por 90 dólares como parte
del Estado de Excepción decretado en estos territorios.
Cornejo señaló que las medidas emergentes contemplan no sólo la
liberación de recursos monetarios, sino el reforzamiento de la
reparación de las obras públicas dañadas, la movilización de
maquinarias a las provincias afectadas y de personal médico y
paramédico.
Precisó que el Estado posee suficientes reservas arroceras que
impedirán un impacto en la economía familiar por las pérdidas de las
cosechas de ese grano.
La titular de la SNGR comentó que existe una falta de cultura de
prevención en el país, por lo cual será preciso adoptar medidas a
largo plazo en la planificación urbana, como el traslado definitivo
de conglomerados poblacionales a lugares seguros.