Los talibanes juraron este lunes vengar el asesinato de 16
civiles a manos de un soldado de Estados Unidos, acaecido en la
provincia sureña afgana de Kandahar, y prometieron intensificar sus
ataques contra quienes calificaron de salvajes norteamericanos y
enfermos mentales.
Legisladores afganos denunciaron que en esa masacre participaron
varios militares estadounidenses, dado que las viviendas atacadas
distaban a unos dos kilómetros y uno sólo no podía haber cubierto el
trayecto y quemar los cadáveres, reporta Prensa Latina.
En un mensaje electrónico sobre los sucesos, los insurgentes
denuncian que "los salvajes estadounidenses" cometieron un "crimen
inhumano y cruento" en dos aldeas del distrito de Panjwai, una
región rural en las afueras de Kandahar.
El "emirato islámico" (nombre del estado de los Talibanes)
asegura que garantiza a los familiares de las víctimas que "vengarán
el brutal asesinato de cada uno de los mártires a manos de los
invasores".
Según el mando de Estados Unidos, un sargento mayor de infantería
salió de su base militar en Panywai y decidió entrar en tres
viviendas donde mató a sus moradores y quemó sus cadáveres, entre
ellos cuatro niñas menores de edad.
En respaldo, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad
(ISAF), comandada por la OTAN, dijo que la matanza fue un hecho
inexplicable perpetrado por un militar estadounidense; pero fuentes
de Kandahar responsabilizaron de la tragedia a militares
norteamericanos ebrios.
A raíz de la amenaza de los talibanes, las tropas dirigidas por
el Pentágono redoblaron la seguridad, preocupadas por de ataques de
represalia, mientras la Embajada de Washington en Kabul advirtió a
sus ciudadanos sobre la posibilidad de venganzas.
En una declaración de condena sobre la masacre, La Wolesi Jirga
(Parlamento) afirmó que una vez más los afganos agotaron la
paciencia con las acciones arbitrarias de las fuerzas extranjeras.
Durante su intervención, el legislador Abdul Rahum Ayubi, de la
provincia de Kandahar donde ocurrió la matanza, señaló que le
parecía imposible que un sólo soldado hubiera cubierto el terreno
entre las viviendas situadas sobre una extensión de unos dos
kilómetros y que también quemara los cadáveres.
Otro parlamentario, Bismullah Afghanmal expresó que las versiones
que recibió de los pobladores mostraban que los disparos que
escucharon procedían de varias direcciones.