Actualizado 12:05 p.m. hora local

Talibanes claman venganza contra EE.UU. por masacre
de civiles

Los talibanes juraron este lunes vengar el asesinato de 16 civiles a manos de un soldado de Estados Unidos, acaecido en la provincia sureña afgana de Kandahar, y prometieron intensificar sus ataques contra quienes calificaron de salvajes norteamericanos y enfermos mentales.

Legisladores afganos denunciaron que en esa masacre participaron varios militares estadounidenses, dado que las viviendas atacadas distaban a unos dos kilómetros y uno sólo no podía haber cubierto el trayecto y quemar los cadáveres, reporta Prensa Latina.

En un mensaje electrónico sobre los sucesos, los insurgentes denuncian que "los salvajes estadounidenses" cometieron un "crimen inhumano y cruento" en dos aldeas del distrito de Panjwai, una región rural en las afueras de Kandahar.

El "emirato islámico" (nombre del estado de los Talibanes) asegura que garantiza a los familiares de las víctimas que "vengarán el brutal asesinato de cada uno de los mártires a manos de los invasores".

Según el mando de Estados Unidos, un sargento mayor de infantería salió de su base militar en Panywai y decidió entrar en tres viviendas donde mató a sus moradores y quemó sus cadáveres, entre ellos cuatro niñas menores de edad.

En respaldo, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), comandada por la OTAN, dijo que la matanza fue un hecho inexplicable perpetrado por un militar estadounidense; pero fuentes de Kandahar responsabilizaron de la tragedia a militares norteamericanos ebrios.

A raíz de la amenaza de los talibanes, las tropas dirigidas por el Pentágono redoblaron la seguridad, preocupadas por de ataques de represalia, mientras la Embajada de Washington en Kabul advirtió a sus ciudadanos sobre la posibilidad de venganzas.

En una declaración de condena sobre la masacre, La Wolesi Jirga (Parlamento) afirmó que una vez más los afganos agotaron la paciencia con las acciones arbitrarias de las fuerzas extranjeras.

Durante su intervención, el legislador Abdul Rahum Ayubi, de la provincia de Kandahar donde ocurrió la matanza, señaló que le parecía imposible que un sólo soldado hubiera cubierto el terreno entre las viviendas situadas sobre una extensión de unos dos kilómetros y que también quemara los cadáveres.

Otro parlamentario, Bismullah Afghanmal expresó que las versiones que recibió de los pobladores mostraban que los disparos que escucharon procedían de varias direcciones.

 

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