Sin haberlo visto nunca ni de lejos, el "doctor" José Marquina
—acerca del cual El Herald no da gran referencia— afirma que el
Presidente venezolano padece de "un cáncer sumamente raro" que se
encuentra en una etapa "tan avanzada" que es "básicamente
incurable".
Una búsqueda en los archivos revela sin embargo que Marquina,
médico venezolano que escogió abandonar su país para ejercer su arte
en dólares, no es ningún oncólogo, sino que se pretende especialita
en "pulmonología" y que rentabiliza su clínica con la "medicina del
sueño", la cual "prácticamente cura a todos los pacientes".
En entrevista con el sitio web comercial D’Latinos que lo
promocionó, Marquina, con un discurso de charlatán, explicó hace
unos meses que el "sueño nos sirve como un proceso de
destoxificación (sic) del cerebro, para reemplazar los
neurotransmisores".
Siempre según D’Latinos, Marquina dispone de "una sala con
monitores que muestran las habitaciones donde los pacientes pasan
las noches, con computadoras que guardan los gráficos de los
electroencefalogramas de los mismos enfermos, con aparatos que
ayudan a respirar a estos pacientes".
"Él se encontraba en su salsa (sic), donde podía explicar y
mostrar todo aquello sobre lo que hablaba", precisó D’Latinos.
El Herald, en su reporte de propaganda, característico de este
periódico que se dedica diariamente a atacar los países progresistas
de América Latina, califica a Marquina de "respetado médico" quien
"realizó sus estudios de postgrado en Medicina en el Hospital
Jackson Memorial y actualmente ejerce en Naples".
El venezolano expatriado es profesor de Nova Southeastern
University, subraya el rotativo, cuando el propio Marquina se define
como "profesor asistente clínico" y su nombre ni aparece en la lista
del personal de esta institución de mediocre reputación.
Hace unos meses, la campaña de la prensa privada sobre la salud
del Presidente se apoyaba sobre el "testimonio" de Salvador
Navarrete, un supuesto "ex médico personal" de Chávez, quien
aseguraba que al gobernante le quedaban solo dos años de vida.
Pronto fueron desmentidas las aserciones del médico que nunca había
sido lo que pretendía ser.
En el pasado, en muchas oportunidades, las declaraciones más
alarmantes acerca del líder bolivariano procedían de las oficinas de
los ex funcionarios norteamericanos Roger Noriega y Otto Reich,
famosos por su actividad en materia de propaganda sucia contra quien
lucha para la soberanía de América Latina, y por su vinculación con
las redes de la inteligencia norteamericana.