Luces de Carpentier en la novela latinoamericana

La Fundación que lleva el nombre del escritor cubano acogerá del miércoles 14 al viernes 16 un coloquio internacional en La Habana

Pedro de la Hoz

Medio siglo después de la aparición de El siglo de las luces, monumental pieza de la obra carpenteriana, la Fundación que lleva el nombre del célebre escritor cubano recordará el acontecimiento con la realización de un coloquio internacional en La Habana, entre el miércoles 14 y el viernes 16 de esta semana, encaminado a examinar la huella de ese texto en la novela latinoamericana.

Con entrada libre para todos los interesados, el foro tendrá lugar en la sede social de la Fundación, justo donde el novelista situó el punto de partida de la trama, un palacete de la calle Empedrado, a escasos metros de la Plaza de la Catedral, mansión donde comienzan las peripecias de los jóvenes Sofía, Carlos y Esteban en los albores de la Revolución Francesa, que trastocaría el orden y el sentido del mundo en que hasta entonces vivían.

Varios especialistas extranjeros confirmaron su presencia en La Habana, entre ellos la puertorriqueña Carmen Vásquez, catedrática de la Universidad de la Picardía Julio Verne en Francia; y el alemán Dieter Ingenschay, de la Universidad Humboldt de Berlín.

Presentarán ponencias académicos de las universidades del país, de la Casa de las Américas y de la propia Fundación Alejo Carpentier, que dirige la doctora Graziella Pogolotti. La apertura estará a cargo del doctor Eusebio Leal, historiador de la ciudad.

Cuando Carpentier publica en 1962 El siglo de las luces, ya era un narrador de renombre internacional por la escritura de El reino de este mundo, donde adelantó la estética de lo real maravilloso; y Los pasos perdidos, texto consagratorio de su visión particular de la realidad latinoamericana.

Pero, sin lugar a dudas, El siglo de las luces no solo lo confirmó como uno de los más importantes novelistas del idioma, sino también como precursor, junto al mexicano Juan Rulfo (Pedro Páramo), del interés universal generado en esa década por los escritores de una región en un fenómeno editorial y de público que se dio en llamar el boom de la nueva narrativa latinoamericana.

El siglo¼ preludió la irrupción de La ciudad y los perros, del peruano Mario Vargas Llosa (1963); Rayuela, del argentino Julio Cortázar (1963); Juntacadáveres, del uruguayo Juan Carlos Onetti (1964); Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez (1967): Cambio de piel, del mexicano Carlos Fuentes (1967), y El obsceno pájaro de la noche, del chileno José Donoso (1970).

 

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