Al cumplirse un año del devastador terremoto y el ulterior
tsumani que asolaron parte de la costa este japonesa, el embajador
de esa nación asiática en La Habana, señor Masuo Nishibayahi
agradeció los sentimientos solidarios del pueblo y el gobierno
cubanos.
Con la asistencia del general de división Ramón Pardo Guerra,
jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, y la
vicecanciller Ana Teresa González, quedó inaugurada en el Hotel
Nacional de Cuba una exposición que registra los efectos de la
catástrofe acontecida en marzo del 2011, los trabajos de rescate y
el restañamiento de los daños.
"Japón —recordó el diplomático— debió afrontar grandes
dificultades, pero también tuvo la oportunidad de reconocer y
confirmar la importancia de la amistad, la solidaridad humana y la
colaboración mutua. Para hacer frente a esta tragedia, los
damnificados de la zona afectada se apoyaron unos a otros y
recibieron la asistencia y el respaldo, no solo de su propio país,
sino de todo el mundo, incluyendo a Cuba".
Entre los grandes retos pendientes se halla restablecer las
condiciones de seguridad ambiental en la zona donde está enclavada
la planta nuclear de Fukushima.
El Embajador expresó su satisfacción por el estado de las
relaciones entre los gobiernos de Cuba y el suyo, y en especial
resaltó el interés de ambos pueblos por promover y conocer sus
respectivas culturas.