Después
del terremoto del 2010, los 12 estados miembros de la Unión de
Naciones Suramericanas (UNASUR), aprobaron un plan de fondos para el
apoyo de la reconstrucción y fortalecimiento de la nación caribeña
en materia de salud, infraestructura y seguridad alimentaria. La
cooperación del proyecto de integración regional se implementó con
el establecimiento de una secretaría técnica, entidad que, durante
estos dos años, ha venido trabajando en programas concretos para
mejorar la producción local de alimentos, la construcción de
viviendas y la asistencia legal, entre otros.
Su embajador, el argentino Rodolfo Mattarollo, accedió a explicar
a este diario las acciones de la secretaría que, inspirada en el
espíritu de la cooperación Sur-Sur, contribuye a la soberanía de
Haití.
¿En qué ha consistido la ayuda de UNASUR durante estos 26 meses?
"La decisión de colocar una presencia extra regional estuvo
motivada por dos hombres específicamente, el presidente Rafael
Correa, de Ecuador, y el ex presidente argentino Néstor Kirchner,
que fue el primer secretario general de UNASUR. Cuando se instaló la
oficina tardamos cierto tiempo en comenzar a funcionar porque fue en
medio de un periodo electoral bastante agitado y no hemos podido
ejecutar la totalidad de los proyectos. En esas condiciones
impulsamos tres programas médicos con la República de Argentina; la
construcción de viviendas Un Techo para mi País, con la organización
no gubernamental chilena del mismo nombre; el programa Pro Huerta
que busca garantizar la producción de alimentos en una escala
comunitaria; y un programa nacional de asistencia legal".
¿Actualmente cuáles son las principales estrategias a mediano y
largo plazo?
"Estamos a la escucha del Gobierno porque en eso fue muy
determinante el presidente Correa cuando dijo que UNASUR va a actuar
en función de las peticiones del Gobierno y no tratando de imponer
esquemas y modalidades. Esto nos lleva a revisar algunos programas
para saber si están en consonancia con los planes actuales del
Estado haitiano. El presidente Martelly indicó claramente como
prioridad la lucha contra el hambre, la alimentación infantil y la
organización de la enseñanza primaria para volverla universal y
gratuita, un viejo sueño nunca cumplido en este país. De ahí que
entre los nuevos programas de distinto tipo incluimos un proyecto de
cantinas escolares y otro de análisis bromatológico de los alimentos
frescos y envasados, pues en Haití existen serios problemas de
sanidad y una contaminación muy extendida por la falta de agua
potable y la mala gestión de los desechos.
Igualmente continúa siendo indispensable la construcción de
viviendas, un problema que se agravó después del terremoto, cuando
millón y medio de personas quedaron en los campos de refugiados.
También en materia de salud aspiramos a dejar algo más que la
formación de promotores de salud. Pensamos que una red de hospitales
es fundamental. Hemos visto que en el acuerdo tripartito
Cuba-Venezuela-Haití la brigada cubana ha construido 16 hospitales y
queremos apoyarla en la reconstrucción de un hospital en Corail, una
zona especialmente deprimida en el departamento de la Grand Anse. El
centro beneficiaría a más de 200 mil personas. En la próxima reunión
en Paraguay vamos a presentar el proyecto para que sea aprobado por
las instancias superiores de UNASUR".
Finalmente, ¿cómo define el papel de UNASUR en Haití?
"UNASUR tiene una presencia amiga en Haití, tratamos de
contribuir a la construcción de su soberanía de una manera
respetuosa y sin imposiciones. Este país, con una historia dolorosa,
llena de contradicciones y sufrimientos populares, ha sido víctima
durante mucho tiempo de la opresión. Para nosotros, en el espíritu
de cooperación de identidad política e integración, es importante
trabajar en función de la justicia y la confección de un estado más
equitativo y justo".