La evocación de Nicolás Guillén y su obra en el aniversario 110
de su natalicio aportó este sábado un contenido especial al Festival
de Cultura Cubana de la ciudad de San Miguel de Allende, México, en
su novena edición (Cubafest-SMA 2012).
Una conferencia magistral del escritor y diplomático Waldo Leyva
sobre la creación del vate y 26 poemas del autor de Sóngoro Cosongo
en su propia voz, adornados por el piano del virtuoso cubano Gabriel
Hernández, captaron el interés de las decenas de asistentes al museo
Casa Natal de Ignacio de Allende, reporta Prensa Latina.
Leyva destacó a Guillén como el poeta de mayor conciencia de su
responsabilidad como creador, en particular por reflejar con altura
y dignidad los aportes de los más preteridos en la sociedad de su
época.
Su búsqueda estuvo siempre sometida al más estricto rigor
estético y creativo, aseguró.
Como ejemplo de esta auto exigencia recordó que tras concluir a
los 18 años la ópera prima Cerebro y corazón, publicada mucho
después-, no volvió a escribir un verso entre 1922 y 1927.
Comentó que durante ese quinquenio vivió en contacto con
periodistas, músicos, pintores, hombres y mujeres de su tiempo y
raza.
Esas vivencias serán la savia de Motivos de son (1930), una nueva
forma de expresión auténticamente cubana, enfatizó.
Leyva sostuvo que aquí Guillén encontró su voz. Una poesía sin
concesiones que se salva por su propia calidad, advirtió.
Guillén fusionó en su obra mestiza en el sentido cultural más
amplio de la palabra lo mejor de la lírica clásica española y de la
espiritualidad de raíz africana.
Rescató el son de la música cubana para la poesía y luego supo
fundirlo con lo más refinado de la creación en la lengua castellana,
subrayó.
Utilizó el romance, la décima, silvas de libérrima factura, odas,
sonetos y curiosas combinaciones métricas con proverbial maestría
para expresar lo que necesitó decir, explicó el conferencista.
A diferencia de otros autores, Guillén no le habló al negro, no
se quedó en su piel, en su modo de caminar ni en el cuero de su
tambor; le abrió las venas y dijo desde ese torrente, sostuvo
enfático el estudioso.
Por eso, con razón, Juan Marinello se refirió a Guillén como el
más pueblo de los poetas de la isla, concluyó el también consejero
cultural de la legación diplomática de Cuba en México.
La sorpresa vino a continuación: un performance en que las
variaciones del pianista Hernández sobre clásicos del pentagrama
antillano como El manisero o Amorosa guajira aderezaron la magia de
la voz de Guillén en la lectura grabada de 26 de sus poemas.
Un clímax de gran altura para una jornada en que la voz de la
fallecida cantante Sara González en la interpretación musicalizada
del poema de Leyva En defensa de mis sueños arrancaron lágrimas al
poeta durante la ceremonia de apertura oficial de Cubafest-SMA 2012.